lunes, diciembre 21, 2020

Las Estructuras, Parte I

Publicado en: Seminario Realidad y Proceso | Citación

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Las Estructuras, Parte I

Javier Vargas
Universidad Autónoma de la Ciudad de México

3D Protein Imaging. Fuente: LinkedIn.com

El día 19 de noviembre del 2020 se realizó el cuarto encuentro del seminario Realidad y Proceso, dedicado a la temática “Las estructuras”. La exposición estuvo a cargo del Dr. Carlos Sierra- Lechuga (Fundación Xavier Zubiri), donde la Dr. María Guadalupe Llanes (Universidad Central de Venezuela) ayudó con la moderación. En esta sesión hubo un alto grado de participación, por lo que la crónica la hemos dividido en dos partes. En esta primera parte detallamos la presentación y el desarrollo del tema a cargo del Dr. Sierra-Lechuga; y la segunda parte y final, consistirá en el debate posterior.

1. Presentación

1a. Realidad substancial: El sujeto

Después de los anuncios de la formalidad técnica del seminario y un breve resumen de las sesiones pasadas por parte de la Dra. Llanes, el Dr. Sierra-Lechuga dio algunos puntos claves a tomar en cuenta de lo ya resumido. Estos son que el devenir: 1) no es lo mismo que cambio, 2) no es un problema del ser y 3) no es algo que acontece a un sujeto.

Entonces, el Dr. Sierra-Lechuga comenzó mostrando la idea aristotélica de realidad. Según ésta, realidad es substancia1. Ahora bien, también substancia tiene varias definiciones, sin embargo, lo característico de ella es ser subiectum, un sujeto o soporte de propiedades. Realidad es sujeto. Todo está soportado en el sujeto como su sustancia, y lo “menos” real es lo que inhiere en el sujeto, es decir, lo que no es sustancia, sino accidente, según la argumentación aristotélica.

Sierra-Lechuga continúa. Substancia en griego se dice oὐσία, que significa primeramente “la heredad”, “el haber”, es decir, la herencia. Etimológicamente, la oὐσία muestra, pues, un carácter de independencia, es independiente quien tiene un haber, una herencia2. Al ser la substancia (oὐσία) lo más independiente, es un ὑποκείμενον, un sujeto, o sea, un soporte de propiedades. Las propiedades que el sujeto está soportando se dicen en griego συμβεβηκός (lo-ido-con o lo-que-va-con), es decir, lo acompañante, lo concomitante; que posteriormente pasó al latín como accidens (accidente). En tal sentido de la idea de realidad clásica (substancia-accidente), en el movimiento hay algo que siempre permanece, a saber, la sustancia o el sujeto. Entonces, el sujeto no está sujeto al cambio, sino que es un sujeto del cambio, un sujeto que permanece a pesar del cambio. Substancia, por tanto, es lo que existe por sí mismo, in se, su forma de ser es, literalmente, esse. Siendo que los accidentes necesitan de una substancia para poder ser, son entonces algo referido a la substancia (ab alio), la forma de ser de los accidentes no es el ser (esse), sino algo que entonces se denominó inesse, ser-en. El accidente es algo inherente a la sustancia y no algo en y por sí mismo. Contrario a esta idea de realidad, es la idea de las estructuras.

1b. Realidad sustantiva: Las estructuras

Después de describir la idea clásica de realidad propuesta por Aristóteles, Sierra-Lechuga continuó explicando lo que Zubiri problematiza en el libro. Esto es que, si a algo entendido como substancia se le empezaran a quitar todos sus accidentes, todas sus propiedades, surge la pregunta: ¿qué es lo que queda? ¿Dónde está el sujeto? El sujeto no aparece. Se introducirá entonces la tesis que propone Zubiri: las cosas no son sujetos, sino sistemas de notas. Por lo tanto, no habría que hablar de sujetos sino de sustantividades. Exaltando, Sierra Lechuga, que esta idea es el cambio de mentalidad que se necesita en las investigaciones del seminario. El cambio de la idea del ser sustancial, que necesita de una piedra angular para poder subsistir, a la idea del ser sustantivo, que no necesita de piedra angular alguna, sino que trata de un carácter sistemático.

Hay que hablar de sistema de notas, insiste el expositor, explicando qué significa. “Notas” quiere decir, grosso modo, propiedades, características, es decir, notificaciones de la cosa (cómo aparecen). Y “sistema” quiere decir que cada una de sus notas es una nota-de, esto es, está puesta en función de todas las demás y del todo de ellas. Esto forma las cosas sustantivas, la substantividad. La sustantividad es lo que tiene realidad y no el sujeto (en y por sí mismo) a quien se le añaden propiedades.

Así también, no todo es sustantivo, no todo alcanza realidad. Sierra-Lechuga da un ejemplo para clarificar esto: el oxígeno atómico (O1), en condiciones normales de temperatura y presión, no es sustantivo, ya que no puede tenerse un oxigeno atómico, lo que sí tiene sustantividad es el oxígeno molecular (O2), la prueba está en que cuando se separa el O2 para tener O1, el oxígeno atómico se “pega” con los oxígenos adyacentes haciendo sistema con ellos, obteniendo el alótropo ozono (O3) que también es sustantivo. De la misma manera, el expositor menciona otro ejemplo: el de la vida, porque ella necesita del carbono para ser vida, si no lo hubiera, no alcanzaría a cobrar sustantividad. Por todo lo dicho, no todo alcanza a ser sustantivo.

Prosiguiendo la exposición, Sierra-Lechuga lanza una afirmación: además de que substancialidad no es lo mismo que sustantividad, esto segundo es lo opuesto a lo primero. ¿En qué medida? Primero, porque la substancialidad es una piedra angular (o una clave de bóveda), mientras que la sustantividad es un sistema donde ningún nodo3 es privilegiado. Segundo, que en la substancialidad hay un sujeto oculto al que se le añaden y se le quitan propiedades, mientras que en la sustantividad no existe un sujeto que este oculto o por detrás de las propiedades, por el contrario, es el sistema mismo el que es sustantivo. Si se habla físicamente de sistema, metafísicamente hablaríamos de sustantividad. Tercero, hablando de la relación substancia-accidente, mientras que la substancialidad requiere que la substancia sea lo más real, y que los accidentes sólo lo sean en virtud de su relación con la substancia, en la sustantividad, en el sistema, como ya se dijo, todas las notas son notas-de.

Entonces, continúa el ponente, si en el sistema no hay sujetos sino notas-de, lo crucial en este no estaría siquiera en las notas mismas sino en el “de”, esto es, en su estructura. De aquí que pueda hacerse un tipo de categorización tal que en estos sistemas de notas haya otros subsistemas. Un primer subsistema de notas es llamado por Zubiri subsistema de notas adventicias, en el cual las notas son las que adquiere un sistema en virtud de estar en comunicación con otros sistemas, en tal caso, Sierra-Lechuga menciona el ejemplo del peso. Éste cambia según el planeta en el que se esté. Cuánto pesa un individuo resulta ser una nota adventicia. Zubiri da el ejemplo del color que puede tener una persona, que puede estar más moreno o tostado según el clima. Sin embargo, existe otro tipo de subsistema que es más propios del sistema, notas-de que el sistema tiene “de suyo”, siendo característico de ese sistema, el llamado subsistema de notas constitucionales. Sierra-Lechuga enfatiza que esta categorización no es una versión moderna de la relación sustancia-accidente, ya que en esta consideración sustantiva y no substancial no se están tomando en cuenta primeramente a las notas en sí mismas, sino a su carácter de sistema, a su relación o, dicho con mayor rigor, a su estructura. No las notas sino su carácter sistemático es es lo fundamental.4

Ya visto este carácter sistemático de la sustantividad, Sierra-Lechuga continúa su exposición sobre el planteamiento de Zubiri, presentando otras propiedades de la sustantividad, cada vez más alejadas de la sustancialidad. Por lo que prosigue preguntándose: ¿En qué consiste ser sistema? ¿Dónde está lo sistemático de las notas?

La primera característica es que las notas son co-determinantes. Esta idea no se encuentra en la de substancialidad, ni en las ideas de sus defensores, por ejemplo los escolásticos, aún tampoco en Suárez5. La co-determinación, en este caso, es actual, y no meramente potencial o posible. Sierra-Lechuga dice “la nota es lo que es, no por sí misma sino por estar co-determinada por las demás”. Esto es lo que se llama respectividad.

La segunda característica es que el sistema de notas es un sistema clausurado. El vocablo zubiriano es equívoco, a saber de Sierra-Lechuga. Esto no quiere decir que se trate de un sistema cerrado como se entiende en la ciencia, particularmente en latermodinámica. Sistema clausurado, aquí significa que la realidad sustantiva es un sistema finito. El sistema es delimitado, ya que si no fuera clausurado, no habría ningún tipo de suficiencia, sino mera evanescencia6 sin sustantividad. Esto quiere decir que los sistemas son determinados, concretos.

La tercera alude al carácter cíclico. Esto nos dice que, en verdad, todas las notas son co-determinantes, todas ellas. Para ser sistemáticas, todas las notas son determinadas y determinantes. Zubiri en el libro, menciona Sierra-Lechuga, hace mención de imágenes geométricas para representar esto. El sistema cíclico no se representa con una recta donde un punto inicial determina pero no es determinado, por el contrario, se visualiza mejor (aunque equívocamente nuevamente, según Sierra-Lechuga) en un círculo, donde todas las notas son determinadas determinan al mismo tiempo.

Con las tres características de lo que es el carácter sistemático de las notas-de, continúa el expositor, la sustantividad es, entonces, un sistema de notas constitucionales, diferenciándose completamente de la substancialidad donde una sola nota es la fundamental. Por tanto, las cosas son lo que son en función de las relaciones de notas que las constituyen o, mejor, de su estructura.

Posteriormente, Sierra-Lechuga da la primera definición formal (o razón formal) de la sustantividad tomada de Zubiri: Sustantividad es suficiencia constitucional. Esto quiere decir que solo es sustantivo aquello que es suficiente constitucionalmente, citando a Zubiri: “Estos sistemas tienen sustantividad, los que no tienen suficiencia carecen de sustantividad”7. Después, el expositor hace una aclaración en cuanto a lo que dice Zubiri respecto de la diferencia entre sustantividad y substancialidad: aun si existieran las substancias (cosa que habría que probar, dice Sierra-Lechuga), éstas se basarían en la sustantividad, porque las sustantividades son más radicales que las substancias.

A efecto de tales afirmaciones, el ponente sigue las conclusiones argumentativas de lo dicho por Zubiri. Una de ellas es que el sistema de notas tiene un subsistema básico que, clásicamente se ha denominado “esencia” (el que le hace ser lo que es) y, que dentro de la categorización más arriba comenzada, puede llamarse como subsistema de notas constitutivas. Subsistema constitucional y constitutivo no son lo mismo, éste es subsistema de aquél pero no se identifican. Ese subsistema es el momento determinante del sistema. Sierra-Lechuga pone el albinismo como el ejemplo del mismo Zubiri. Al ser el fenotipo del albino la blancura que, por ser albino es una sustantividad constitucionalmente blanca, sin embargo esa blancura no es constitutiva, ya que le viene determinado ser blanco. Lo constitutivo es el genotipo, porque lo que determina esa blancura es la variación en cierto cromosoma. Sierra Lachuga afirma, entonces, que “El subsistema de notas constitutivas puede llamarse esencia, porque hace que la sustantividad sea lo que es”. Así es cómo el expositor, entonces, llega a la segunda definición que pertenece a Zubiri: La esencia es una unidad coherencial primaria8, porque es un subsistema que dota de coherencia a la cosa, determinándola. Se resalta en la exposición que la idea de esencia que aquí se ha definido no es la misma que aquella que se ha comprendido clásicamente, ya que se comprende contemporáneamente como esencia física, no conceptiva o meramente lógica –correlato de una definición, concepto objetivo o/y concepto formal, unidad eidética de sentido, etc.

Y, así como es física porque es propia de la cosa misma, hay que centrarse en el “de” de las notas-de.

Para ello, Sierra-Lechuga da el ejemplo (muy típico en Zubiri) de la glucosa en el organismo, la cual en el sistema es determinante y al mismo tiempo está determinada. Alguien podría decir que la glucosa puede aislarse en un frasco o sacarse del organismo en un análisis de sangre, sin embargo, mientras está en el organismo cumple una función en virtud de su posición como nota-de, para muestra el diabético. Al centrarse en la idea del “de” más que en la de “nota”, se vuelve evidente su carácter genitivo, su estado constructo. Entonces, las notas-de una sustantividad están en estado constructo, ya que, al ser notas-de, requieren de todas las demás.

Posteriormente, el expositor cita textualmente a Zubiri: “No hay ningún sujeto distinto oculto detrás del sistema mismo. No hay más que el sistema mismo”9. Reiterando la importancia de no enfocarse en los elementos, sino mas bien en las estructuras. Sierra-Lechuga nos dice: “el sistema no es una síntesis de notas, porque no sintetiza sus elementos, en cambio, las notas son un análisis del sistema. Lo que hay son sistemas, porque los elementos no forman el sistema, sino que son analizadores suyos. Por esto, las notas no son inherentes (como en la substancia), sino coherentes. Sólo entendiendo la idea de sistema estructural es que entenderemos la sustantividad”.

Con lo anterior, se llega a la tercera definición importante establecida por Zubiri: La estructura es la actualidad de la unidad primaria en un sistema constructo de notas10. La importancia de la estructura radica en que sin ella no hay sistema, solamente un agregado. La estructura garantiza que haya sistema, por eso es su actualidad, pues es con estructura como un sistema se hace físicamente presente.

Prosigue el expositor: “lo metafísicamente fundamental no son las notas, ni siquiera la sustantividad, sino más bien, la estructura de la sustantividad, porque es ella quien confiere la unidad al sistema, es decir, quien le confiere sustantividad a la sustantividad, haciendo que el sistema alcance suficiencia constitucional”. El efecto formal de la estructura es determinar una posición y asignar una función a las notas que deben fungir en el sistema. Aquí, Sierra-Lechuga señala un ejemplo de Zubiri. El viviente como una estructura funcional se contrapone a la idea de que el viviente sea una o varias substancias a las que luego se le añade la substancia vida –como pensaron los vitalistas como Driesch; la idea de la lebende Substanz. A fin de cuentas, en el dinamismo, las notas de un individuo van cambiando, pero para conservar o incluso ganar estructura.

El expositor continúa con otro ejemplo para entender la importancia del carácter estructural, donde se nota que devenir no consiste formalmente en cambio. En la apoptosis o muerte celular programada hay una muerte programada de las notas, en este caso de las células, en virtud no sólo de conservar estructura sino incluso de seguir ganando estructura. En síntesis, Las notas cambian para conservar estructura e, incluso, “mejorarla”.

Continua el expositor señalando que “Las notas cumplen su función en el sistema”, poniendo un ejemplo. No es lo mismo la función de la célula del páncreas que la célula del pulmón, los dos fungen funciones distintas en el sistema según la posición que ocupan. A esto se suma otro ejemplo de Zubiri, el del peso: el peso cumple una función biológica, porque un individuo que pesa 150kg es más propenso a morir si se cae, que uno de la misma especie que pesa sólo 50kg.

Posteriormente, Sierra-Lechuga menciona la conclusión de Zubiri, que viene a sersu cuarta definición formal: Constitución es la manera que cada sistema tiene de ser uno11. De acuerdo al expositor, entonces, la constitución de la cosa es la manera en que cada sistema es ese sistema –él mismo de suyo. Lo cual lo diferencia de una substancia quimérica que se refiera a un sujeto, un ser al que se le añaden predicados. La constitución está cobrada por la estructura misma y no por alguna substancia, bien entendido que estructura es siempre estructuración.12 Por todo lo antes dicho, realidad es para Zubiri de suyo que es estructural. Y el expositor lo cita textualmente: “la realidad es constitutivamente estructura y no es constitutivamente substancia”13. No es sujeto, sino que es estructura. Y por tanto, continuando con la cita, “El devenir no es algo que acontece al sujeto, sino algo que se inscribe en las estructuras mismas esenciales de la sustantividad real”14. Sierra-Lechuga concluye que: 1) las cosas son sustantivas y no substanciales, 2) la sustantividad es un sistema y 3) lo fundamental de los sistemas está en el carácter estructural más que en sus elementos. Finalmente, enfatiza que, con base en la presente exposición, el devenir no sería un aconteceder del sujeto, sino más bien un dinamismo de la estructura.

2. Desarrollo

En cuanto al comentario propio de Sierra-Lechuga sobre la exposición, destaca que en los tiempos actuales debe hacerse uso de una metafísica actual. Con respecto a esa nueva metafísica y a propósito del cambio de idea de sustancialidad a sustantividad y de ser a realidad, los problemas de la realidad no deberían ser investigados con la ontología como herramienta, sino con lo que ha llamado la reología. Entonces, el expositor explica brevemente en qué consiste hacer reología contrastándola con la ontología. La ontología se ha entendido en la historia de la filosofía de tres modos aparentemente distintos: 1) el estudio de lo inteligible en tanto que inteligible (es para lo que Jakob Lorhard inventa el término, tan usado luego en la Schulmetaphysik), 2) el estudio del ser y los entes (como usualmente se concibe) y 3) como aquello que se refiere a los objetos “que hay” en un dominio (como la entiende la ontología analítica a partir de Quine y otros). Todas son, a saber de Sierra-Lechuga, substancialistas, grosso modo, por partir de la idea de unos objetos per se constituidos y sus propiedades.

Por su parte, la reología (palabra hibrida hecha por el sustantivo “reus” en latín, que significa acusado o reo, derivada de la palabra “res” que significa cosa o asunto, cuyo abstracto es realitas) es el estudio de la realitas rea de una res, es decir, un estudio de la realidad apresada en y por las cosas mismas. No precomprende, pues, las cosas como ideales, entes u objetos, sino que estudia y prueba lo que dice en y con las cosas mismas.

La reología encuentra lo que las cosas reales acusan, esto es, una realidad estructural. Al ser el estudio de la reología un estudio de la realidad “impura”, entonces no la estudia precomprendiéndola ni como los trascendentales del ente, ni como las causas ejemplares, ni ideas platónicas, ni esencia eidéticas, ni leyes y simetrías, etc.15 Al contrario, la realidad es siempre realidad-de la cosa real y, por lo tanto, al menos por ahora y en virtud de su responsabilidad con las investigaciones en curso, la reología es una reología estructuralista.16


  1. ZUBIRI, Xavier. Estructura dinámica de la realidad. Alianza editorial. Madrid, España. 1995. p. 31
  2. El expositor hizo referencia a la parábola evangélica del hijo pródigo: el hijo pide al padre que le de su herencia, su oὐσία.
  3. Menciona Sierra-Lechuga que toma este término del lenguaje de los grafólogos.
  4. La atención en el carácter sistemático de las notas, más que en las notas como tales, es algo de que se carece incluso entre los estudiosos de la obra de Zubiri.
  5. Quien argumenta en favor de una co-determinación de la materia a la forma y de la forma a la materia, pues ésta, por su parte, es la misma co-determinación del acto respecto de la potencia y de la potencia respecto del acto, ya que, en metafísica clásica, la materia es pura potencialidad y la forma pura actualidad.
  6. Con respecto a la evanescencia, el expositor la ejemplifica con las ideas de ciertos autores posmodernos, donde no hay cosas precisas y determinadas, sino “flujo” y “cortes de flujo”.
  7. Ibíd, p. 34.
  8. Ibíd, p. 35.
  9. Ibíd, p. 36.
  10. Ibíd, p. 37.
  11. Ibíd, p. 38.
  12. Y no es una estructura fija como la pensaron los “estructuralistas” franceses.
  13. Ibíd, p. 39.
  14. Ídem.
  15. Vid. SIERRA-LECHUGA, Carlos. Reología ¿en qué está la novedad? 2020. Devenires, xxi, 42: 193-211.
  16. Sierra-Lechuga preferiría hablar de estructurismo más que de estructuralismo.

Citación (ISO 690:2010): VARGAS, Javier. Las Estructuras, Parte I [en línea]. Revista RYPC, 22 diciembre 2020. <https://www.revista-rypc.org/2020/12/realidad-y-proceso-las-estructuras-parte-i.html> [consulta: ].