lunes, noviembre 09, 2020

El Devenir

Publicado en: Seminario Realidad y Proceso | Citación

El Devenir

Marko Fisic
Universidad Central de Venezuela

Time Clock Hourglass by Eduin Escobar. Fuente: pixabay.com

Luego de la pasada inauguración, la primera sesión de trabajo del seminario internacional Realidad y Proceso se llevó a cabo el día 22 de octubre de 2020. En esta se trató el problema del devenir y contó con la participación de la Dra. María Guadalupe Llanes (Universidad Central de Venezuela) como ponente principal, asistida por el Dr. Wolfgang Gil (Universidad Central de Venezuela). El Dr. Carlos Sierra-Lechuga (Fundación Xavier Zubiri) fungió como moderador en un debate que contó con interesantes intervenciones de los miembros del seminario. Presentamos la síntesis de esta productiva jornada.

1. Presentación

Tras los cordiales saludos y agradecimientos a los presentes, previos a breves anuncios en torno a la formalidad del seminario por parte del Dr. Sierra-Lechuga, la Dra. Llanes comenzó resumiendo la sección introductoria de la obra de Xavier Zubiri y guía principal del seminario, Estructura dinámica de la realidad.

La primera parte de la sesión correspondía a un breve recuento de la posición de Zubiri ante la problemática del devenir. La Dra. Llanes inició con las palabras del autor: “La realidad no es solamente lo que es actualmente, también está, en una u otra forma, incursa en eso que, de una manera más o menos vaga podemos llamar el devenir. Las cosas devienen, la realidad deviene”1. Continuó el recuento echando mano del condensado resumen de la tesis de los libros de Zubiri2 que hace Diego Gracia (Fundación Xavier Zubiri) en la presentación del libro, planteando así los cimientos que darán base a las discusiones posteriores del seminario: “la realidad no es «en sí», ni «para sí», ni «en mí», sino que es «de suyo» […] y afirma que la realidad «da de sí» […] el «de suyo» es constitutivamente un «dar de sí». Cabría decir que las realidades son estructuras que «de-suyo-dan-de-sí»”3.

Ante la evidente complejidad de este planteamiento, Llanes amplió la visión de estos conceptos, señalando la autonomía óntica que presentan las expresiones «ser en sí» y «ser para sí» desde la perspectiva platónica o de la sustancia aristotélica; el papel del «para sí» en la Edad Media (solo era aplicable a Dios), su carácter fundamental en las corrientes existencialistas (puntualizando, por ejemplo, el «ser para sí», el ser de la conciencia, que se hace a sí mismo, como inherente a la libertad inevitable sartreana). Y el «ser en mí», referido a una realidad aprehendida, real en tanto es en un sujeto.

Estas tres opciones son desechadas por Zubiri, estableciendo que la realidad es «de suyo» y «da de sí»: la realidad es y deviene. Llanes aclaró que uno de los grandes retos del seminario es comprender el vínculo entre estos dos términos con que el autor identifica la realidad, señalando que esta naturaleza dual sirve de freno para los “procesualistas que se pierden en el proceso”.

Luego de establecer la necesidad de comprender desde la perspectiva filosófica los términos del título del libro, pudo verse que Zubiri aborda el estudio del devenir ontológicamente, revisando la tradición filosófica en torno al concepto. El autor plantea tres presupuestos: 1. El problema del devenir es un problema del ser; 2. quien es y no es en el devenir es un sujeto; y 3. el devenir consiste en el cambio que sufre el sujeto. Zubiri lo dice así: “En primer lugar, que el problema del devenir es un problema de ser. Segundo: que el que es y no es en el devenir es justamente un sujeto que deviene. He ahí una segunda hipótesis. Tercero: que en este sujeto, el devenir consiste en cambiar, en ir cambiando”.4

Una lista de cuestionamientos surge a partir de aquí para dilucidar el concepto de devenir: ¿puede reducirse el devenir a simple cambio? ¿El cambio es posible por el devenir, o es el devenir dependiente del cambio? ¿Es el devenir una potencialidad de cambio (un modo de ser, independientemente de que cambiemos o no) en lugar del cambio mismo? ¿Precisa el devenir de un sustrato que permanezca al cambio? ¿O acaso hay una influencia formal de la realidad sin tomarla como sujeto? ¿Cuál es la diferencia que sugiere Zubiri entre un sujeto que deviene y un ser deviniente? ¿Es la realidad anterior al ser (como sugiere Zubiri)?

Es claro que estas preguntas, muchas de las cuales habrían de ser examinadas y respondidas en alguna medida en el posterior debate, reflejan la escala del reto que este grupo de investigación afrontará a lo largo del seminario.

Se dio paso entonces a la intervención del Dr. Wolfgang Gil, quien expuso brevemente los comentarios presentes en la introducción hecha por Zubiri sobre la posición de algunos exponentes de la tradición filosófica (Parménides, Platón y Aristóteles) en torno al devenir.

Habiendo establecido que el devenir es una articulación del ser y del no ser, Gil señala que, en Parménides, aparece el devenir por medio de su negación: el ser es; el no ser no es, esto desde una concepción lógica del problema, dando condición absoluta a los términos, lo que tiene implicaciones metafísicas que Platón haría notar. Zubiri presenta a Platón, continuó Gil, como un parricida: reconoce5 al no ser como relativo, no absoluto, dando pie a las diferencias del carácter de otro. Luego, Aristóteles pasa de la unidad dialéctica a la unidad física: el cambio no es meramente lógico, sino físico: se da en las sustancias, es un paso de una manera de ser a otra.

Cerrada la intervención del Dr. Gil, la Dra. Llanes procedió a una concisa interpretación de los planteamientos de Zubiri, aprovechando su trabajo en torno a la ontología de Whitehead.

2. Desarrollo

Habiendo establecido que el problema del devenir supone entender qué es realidad, las consideraciones de la Dra. Llanes inician señalando que, en tanto «de suyo», queda claro que devenir y cambio no son sinónimos para Zubiri; cambio se entendería como actualización, expresión del dinamismo, que es proceso y que, de esta forma, es posterior al devenir. Esta diferenciación cobra relevancia pues, señaló Llanes, la ciencia se enfoca en los procesos.

Al contrastar el trabajo de Zubiri con Whitehead, Llanes ve en este último una metafísica fundamentada en los procesos y, por ende, más cercana a la visión del científico. Para Zubiri, los estímulos que recibe el humano tienen la condición de realidades, a diferencia de los estímulos que experimentan otros animales (no “hiperformalizados”). Lo resaltante, afirma Llanes, es que esta realidad estimulante en la que está el hombre en Zubiri emerge de sí misma, y el hombre la aprehende, pero como algo «de suyo», con lo que se preserva así la realidad de lo real, evitando que se convierta en un «de mí», un «para mí» o en algo subjetivo. De esta forma, el enfoque parece ser más fenomenológico que el encontrado en Whitehead, pues da relevancia a que el mundo es real porque puede ser aprehendido como real.

Más aun, Zubiri presenta al «de suyo» como un momento de la aprehensión de la realidad que incluye en él esencia y existencia. Es por esto que el ser es posterior: está fundado en la realidad. Esto elimina los problemas tradicionales del ser y su origen (ser que viene de la nada, o dualidad de ser y no ser).

Luego, Llanes expuso lo que ve como similitudes entre los elementos del enfoque zubiriano y el whiteheadiano en un breve escrito de Manuel Calleja. En él se lee una diferenciación entre los términos de «sustancia» y «sustantividad»: la primera subyace a la cosa, permanece; de ella se deducen sus determinaciones inherentes. La segunda es producto de la elección y apropiación de notas, siendo así una unidad que está por encima de la cosa, un “super-stare”6.

Esto, que desde la modernidad es una visión de sustancia considerada viable, la presenta como el resultado de un proceso de reunión de notas, hechos, eventos, etc., que permite pensar al sujeto como una suerte de estructura resultante y no como algo primigenio y subyacente.

La comparación de términos entre los dos autores se ve en las «notas» de Zubiri, que podrían corresponderse con las prehensiones en Whitehead; en la elección y el surgimiento del “super-stare”, que podría considerarse Superjeto en Whitehead; la clausura en Zubiri, que se compara con la satisfacción, pues ambos autores se refieren con sus respectivos términos a la conformación de la unidad de la estructura en cuestión; etc.

Posterior a estos comentarios, la Dra. Llanes, en aras de facilitar el subsecuente debate en el grupo, terminó su discusión con una serie de preguntas que se siguen de manera natural luego de leer la posición de Zubiri ante el problema del devenir:

¿Por qué se da el giro desde ser hacia realidad en Zubiri? ¿Por qué es la realidad lo más radical?

¿Es la realidad procesual? ¿Está en proceso de ser?

Desde la perspectiva de la ciencia, ¿debemos hacer un sistema basado en unidades últimas que expliquen el universo, o hemos de respetar la complejidad de la realidad y la necesidad (o no) de un sujeto? ¿Y en qué ámbitos?

¿A quién le ocurren los cambios? ¿El devenir sucede al sujeto o es anterior a él?

Destaca que Llanes subrayó la condición de estas y otras preguntas presentes para el grupo: no hay respuestas cerradas para ellas y aún no pueden zanjarse en el contexto de la investigación que apenas inicia en el seminario.

3. Debate

Previo a la participación del equipo presente en la sesión, el Dr. Sierra-Lechuga, en su calidad de moderador, resumió brevemente la exposición del texto introductorio ‒que, como puede verse, abre un abanico de problemas– realizada por la Dra. Llanes, rescatando, entre otros, que la calidad de “sujeto” en metafísica no tiene por qué ser “sujeto-pensante”, basta con ser un “substrato”, esto es, lo que yace debajo.

La dinámica del debate, con petición del derecho de palabra, fue iniciada por el Dr. Edgar Blanco (Universidad Central de Venezuela), quien planteó un enfoque sobre el devenir que resultó en la columna vertebral del resto de la sesión: ¿qué es en sí el devenir? ¿se entiende en tanto flujo, corpúsculos, frecuencia…? Esta duda, como cuestionamiento filosófico, tiene la deseable particularidad de aprovechar y fomentar la participación de las disciplinas científicas en un problema metafísico.

No se hizo esperar el aporte de Miguel Ramón (Universidad Complutense de Madrid), quien sugirió aclarar la perspectiva desde la cual se entendía el flujo: desde los átomos cartesianos, por ejemplo, se vería como un río de puntos carentes de devenir (pues dichos átomos no se mueven en sí mismos). Ante dicho ejemplo, el Dr. Sierra-Lechuga recordó a los atomistas griegos: parafraseando, alegó que, si bien el ser absoluto está en el átomo, cabe el devenir entre ellos, al ser discontinuos; hay un no ser relativo.

El Dr. Manuel David Morales (Centro de Ciencia y Fe) aportó entonces la visión de la física: el flujo se define matemáticamente sin asumir qué es lo que fluye. En mecánica cuántica, por ejemplo, se parte de la función de onda que, no significando nada en sí misma por describir una magnitud en números complejos, puede obtenerse información física de ella calculando matemáticamente su módulo, para ofrecer la probabilidad de encontrar una partícula en una cierta posición. Luego, con esa función de onda se introduce el “flujo de probabilidad”. Aclaró que en la física no se requiere de corpúsculos para definir flujo: basta con considerar una superficie de Gauss que es atravesada por algo, ya sea una probabilidad, un fluido u otra cosa. El flujo se puede definir de forma integral, en que la superficie aparece explícitamente, o de forma diferencial, con la superficie implícita. Sierra-Lechuga señaló entonces la facilidad que ofrece la matemática, con el cálculo integrodiferencial, para hablar de flujo y, en última instancia, de procesos.

Continuando con el debate, Miguel Cabrera Machado (Universidad Central de Venezuela) expresó su postura ante la prioridad entre cambio y devenir, dando primacía al cambio: señaló que frecuentemente el análisis filosófico tiene correspondencias con las concepciones de la realidad que aparecen al hacer analogías en el lenguaje coloquial, como en el caso del río que fluye, como la realidad, para Heráclito. Expresó que sucede lo mismo en el caso del devenir y, estableciendo que algo que cambia es real y, si no, no lo es, la realidad es real, pues cambia. Esta postura, si bien en discusión, es contraria a la asumida por Zubiri, como recordó seguidamente Sierra-Lechuga (aprovechando para unirse a la postura del autor al respecto).

La Dra. Karolina Enquist (Universidad de Estocolmo) planteó entonces otro factor a considerar: Ante el planteamiento del devenir como anterior al proceso, del proceso entendido como dinamismo y de este último como algo que es, pregunta: ¿qué hay en el pensamiento de Zubiri que no es expresión? Estos “conceptos anteriores a lo realizado” tendrían que ser entonces movimientos de abstracción, que se piensan a partir del hecho de que hay procesos. Asimismo, preguntó cómo ha de entenderse esta abstracción; Zubiri estaría postulando formalismos de la realidad. Y, rescatando los comentarios del Dr. Morales, si el flujo es la regla o función que decide de alguna manera el proceso o el dinamismo, ¿cómo esta abstracción (el devenir) determinaría la expresión?

La Dra. Llanes, en concordancia con Enquist, comentó que, en efecto, podría hacerse una crítica a Zubiri respecto de estas abstracciones. Sin embargo, el autor parece evadirse al no pretender apoyar su metafísica en un proceso o constructo mental. El devenir es constitución misma de la realidad en cuanto realidad y es potencia, entendida ésta como posibilidad real, subraya Llanes, frente a la mental o teórica. Existe, es una realidad cuya característica es estar en potencia de producir expresiones de ella (cambios y procesos). No es una mera ley regulatoria de los parámetros del cambio (lo que vemos), sino que, desde la perspectiva de Llanes, para Zubiri es la naturaleza propia de la realidad en el sentido de potencia, de no estar acabada: su característica es actualizarse, en esto consiste el dar de sí, producir cambios. Zubiri se expresa así: “La potencia, dynamis, no es nada que brota de la realidad, sino que «es» la constitución misma de la realidad en cuanto realidad. Toda realidad es activa en y por sí misma precisa y formalmente por ser real. Y esto es lo que yo llamaría dinamismo. Es la realidad en su constitutivo dar de sí”.7

Ante la inminente entrada en la temática de la realidad, que corresponde a una sesión futura, el moderador pidió circunscribir la discusión al devenir. Intervino entonces la Dra. Pilar Ruiz-Lapuente (Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España), quien, ante una realidad procesual como última, planteó la duda del universo determinado, relegando el papel del tiempo a un nivel secundario y, tras considerar la potencialidad como estructura de la realidad, previamente mencionada, como una reivindicación de Aristóteles (también en el sentido de priorizar el cambio frente al tiempo), solicitó una aclaratoria al planteamiento del Dr. Gil en torno a la concepción lógica que se veía en Platón. A esta última duda, el Dr. Sierra-Lechuga tomó la palabra señalando que, mientras que Platón da lugar al ‘no ser’ en el mundo (pero no en las Ideas), es Aristóteles quien trae el ‘no ser’ a la cosa misma, que no está acabada, que tiene energeia y dynamis.

Ignacio Clavero (Universidad de Zaragoza) intervino, dentro de la línea de ideas iniciada con Enquist, replanteando que, aunque el proceso es expresión del devenir, llegamos al devenir estudiando el proceso. Cuestiona si se puede ubicar al cambio en el orden talitativo y el devenir en el trascendental, y presenta la duda: ¿puede verse al devenir como imposibilidad de permanencia y al cambio como constatación de ello en determinadas regiones ontológicas?

Respecto de los comentarios sobre el tiempo, Sierra-Lechuga aclara que, en efecto, este pasa a un lugar secundario, no inherente a la definición de cambio: los cálculos diferenciales pueden prescindir de él. Respondiendo a los comentarios de Clavero, comentó que habría que encontrar un ejemplo de algo que deviene y no cambia.8

Dando la palabra a Rosa Reyes (Universidad Nacional de Colombia), se profundiza en la cuestión de la determinación de la realidad: acordando que la principal preocupación es aquello que se puede conocer (que desde la perspectiva física es materia bariónica y, por ende, átomos que sí sufren cambios), se plantearía un “paisaje dinámico” de lo que puede llegar a ser. Expresó asimismo la duda sobre cómo entender el cambio de la física a la biología, pues esta última presenta problemas cuyo análisis requiere un enfoque cualitativo, como, por ejemplo, la evolución.

El Dr. Morales tomó la palabra nuevamente, señalando la importancia de conocer el estado actual de la ciencia. Expresó que, para la relatividad general, en su condición de teoría clásica en lo que respecta al tiempo, todo está determinado. Las ecuaciones de Einstein, en su forma general, no dependen de coordenadas locales, por lo que el tiempo puede pasar a ser algo secundario al tratarse en igualdad de condiciones con respecto a las dimensiones restantes, espaciales. Sin embargo, incluso en términos cosmológicos, no se ha dicho la última palabra, pues incluso en ella existen interpretaciones diferentes: se contraponen la visión de un universo bloque, totalmente definido, y en el que nosotros nos limitamos a explorar, frente a una postura en la que el futuro no existe aunque las ecuaciones lo predigan: no se ha actualizado. Asimismo, planteó otros enfoques como el de complejidad: muchos fenómenos no se pueden reducir a ecuaciones deterministas ni probabilísticas. Hay fenómenos emergentes no predecibles, como el de algunos modos de vibraciones en supernovas (parte de su investigación actual). Respecto del cambio en biología, prevé una mayor precisión en la capacidad de análisis, a medida que se introduzcan conceptos matemáticos y de probabilidades.

Con la biología presente en el debate, Sierra-Lechuga introdujo el ejemplo de Zubiri de una realidad que deviene pero no cambia: el ser vivo. Cambia, pero el cambio no es su razón formal de ser, sino que busca mantenerse como sí mismo y para eso deviene. En términos de Zubiri, busca conservar su “mismidad”.

El derecho de palabra pasó a David Higuera (Universidad Santo Tomás) quien, respecto de los comentarios de Ignacio Clavero, alegó que considera adecuado el uso de la matemática como lenguaje explicativo de la realidad, y que la metafísica puede y debe formular su propio lenguaje para referirse, análogamente, a los trascendentales.

Posteriormente, tomó la palabra el Dr. Alfonso De La Puerta (investigador independiente), quien sugirió aprovechar la interpretación de cambio como movimiento para arrojar luces frente al problema del devenir. El movimiento es, en su forma más simple, traslación local en el espacio: cambio de ubicación porque me muevo, no me muevo porque cambio de ubicación. Luego señaló que las declaraciones de Zubiri sobre Parménides merecen una segunda revisión, pues el autor aborda al filósofo griego en su literatura en más de una ocasión.9

Cabrera Machado sugiere ver en Parménides una formulación temprana del principio de no contradicción. Aristóteles integraría las condiciones de no poder ser y no ser en un mismo tiempo y lugar. Expresa que este principio no se viola a nivel cuántico (a lo que respondería Sierra-Lechuga con una breve explicación de la superposición cuántica) y comentó que, aunque podemos expresar la abstracción, el devenir no existe por ello, sino objetos que devienen.

Rosa Reyes intervino apoyando el planteamiento previo de Higuera: una “alfabetización del lenguaje metafísico” facilitaría a las otras ciencias su incursión y aporte. A lo que David Higuera agregó que, entendiendo la metafísica como una “ciencia con nombre propio”, expresar trascendentales desde la ciencia le resultaba inapropiado.

La última intervención la tomó Miguel Ramón, quien expresó su afinidad con Aristóteles y su trabajo, de tanta vigencia en los temas tratados en la sesión. Recordó la dicotomía acto puro versus materia como pura potencia. Consideró que, quizá por un prejuicio platónico, acto puro destaca como primero. Definió su postura ante las cosas: devienen porque cambian; dar primacía a la potencia elimina la estaticidad. Hizo alusión a la ecuación de onda de Schrödinger, que delimita un campo que sería el ser, y es deviniente, es una posibilidad en ese campo.

Para cerrar, la Dra. Llanes expresó un gran agradecimiento por afrontar un tema tan peliagudo, e instó a continuar su discusión, resaltando su importancia para los científicos y los filósofos, en pro de una “metafísica físicamente responsable”, tomando la expresión de Sierra-Lechuga.

Este último despidió la sesión con los respectivos agradecimientos y vaticinando una discusión con mayor contenido científico en las reuniones por venir.


  1. Zubiri, Xavier. Estructura dinámica de la realidad. Alianza Editorial, Fundación Xavier Zubiri, Madrid, 1995. Prólogo, p. 7.
  2. Se refiere a los títulos Sobre la esencia y Estructura dinámica de la realidad.
  3. Ibíd. Presentación, p. v.
  4. Ibíd. p. 18.
  5. En Platón, Sofista.
  6. “Zubiri establece la noción de sustantividad y es consciente de la posible confusión con la de sustancia. Por ello, antes de seguir viendo que sea una sustantividad veamos los rasgos diferenciadores respecto de la sustancia. En la sustancia se deducen determinadas notas que le son inherentes, quedándose siempre la propia sustancia a salvo como garantía de la cosa, permaneciendo tras la deducción de sus propias notas (la sustancia es hypokemenon o “sub-stare”, es decir, un estar-debajo-de-la-cosa); en cambio en la sustantividad nos encontramos con una unidad fruto de la constitución (de la elección y apropiación de notas), no siendo por tanto un estar-debajo-de-la-cosa, sino una unidad que está por encima, es “super-stare” o hyperkemenon. La razón formal de las sustantividades es la suficiencia constitucional. La clausura da al sistema un carácter de totalidad”. Calleja Salado, Manuel. “Realidad, esencia, y estructura dinámica en Xavier Zubiri”. The Xavier Zubiri Review, Vol. 3, 2000/2001 pp. 101-119.
  7. Op. cit., Estructura dinámica de la realidad. p. 61.
  8. El ejemplo que propone Zubiri, que en breve habría de explicar Sierra-Lechuga, es el ser vivo (además de Dios).
  9. De La Puerta sugiere, específicamente, el libro Los problemas fundamentales de la metafísica occidental, Alianza Editorial, Fundación Xavier Zubiri, Madrid, 1994, p. 34.

Citación (ISO 690:2010): FISIC, Marko. El Devenir [en línea]. Revista RYPC, 9 noviembre 2020. <http://www.revista-rypc.org/2020/11/realidad-y-proceso-el-devenir.html> [consulta: ].