martes, mayo 23, 2017

La inteligencia espiritual, plenitud del ser humano

Fuente: mysocialagency.com.
Entrevista a Gustavo Daniel Romero
Por Angélica Eliú Patiño

¿Dónde se encuentra la fe en el cerebro? ¿Cómo afecta un alto coeficiente intelectual al desarrollo de la fe? ¿Se nace con una fe en lo trascendente? Estas y otras preguntas son respondidas en el libro Espiritual Mente: Lográ una Inteligencia Superior para una Vida Plena, de los autores Gustavo Daniel Romero Santos y Ana Kelleyian. En exclusiva para nuestra revista, conversamos con Gustavo Daniel Romero Santos, teólogo, psicólogo y economista, quien además es colaborador de nuestra revista. Con una pluralidad de habilidades, nos muestra un panorama detallado sobre el significado de la inteligencia espiritual, tema de gran interés y sin duda relevante en las conexiones entre la teología, las ciencias y las humanidades. Las respuestas que el autor nos brinda provienen de ángulos desde la psicología, las neurociencias, la teología y otras disciplinas.

Gustavo Daniel Romero Santos nació en 1963 en Buenos Aires, Argentina. Desde pequeño asistía a la Iglesia Evangélica Metodista de Argentina, dentro de una familia evangélica pluridenominacional, y ahora es miembro activo de la Iglesia de los Discípulos de Cristo en ese país. En cuanto a sus estudios, Gustavo es Licenciado en Administración, Licenciado en Psicología (con honores), y Residente en Administración Hospitalaria, todos grados obtenidos en la Universidad de Buenos Aires. También posee una Licenciatura en Teología de la Universidad Bíblica Latinoamericana en conjunto con el Instituto Bíblico Buenos Aires, una capacitación ministerial del Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos, ISEDET; además de diplomados especializados de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO; y de la Asociación Civil de Programas de Estudios de Postgrado, APEP. Es funcionario del Banco Central de la República Argentina y psicólogo del Instituto de Neurociencias, Educación y Asistencia INEA. Gustavo está casado con Leila Diana Manoukian con quien tiene dos hijos: Santiago de 27 años y Lucas 23 años. Dada su extensa experiencia, nos colabora como asesor académico en Razón y Pensamiento Cristiano.

¿Cómo ha sido la trayectoria de Gustavo Romero en el campo de la psicología, y cómo se fue gestando la elaboración de este texto?

En lo personal y en el ejercicio de mi clínica he detectado que mis pacientes, fueran creyentes o no, presentaban una serie de conductas éticas comunes que no podían ser explicadas por una educación común. Esto me dio lugar a pensar que si bien hay diferentes morales, hay principios universales éticos, que se expresan singularmente y que responden a algo que podemos denominar “inteligencia espiritual”. Por eso es que cuando Ana (co-autora del libro) me desafió a pensar en una inteligencia espiritual, es que comenzamos juntos esta travesía de explorar esta hipótesis.

¿Nos podrías explicar, a grosso modo, lo que tú y la co-autora del libro, la Dra. Ana Kelleyian, entienden por inteligencia espiritual?

Según el punto de vista estrictamente religioso, es la facultad de conocer las cosas espirituales, de captarlas, de formarlas, de acomodarlas y de comprenderlas. En toda persona –ya sea creyente o no–, la base de su humanidad reside en haber sido creado a Imagen y Semejanza de Dios y ella es el motor de la tendencia espiritual. Esa Imagen de Dios ha sido presentada al ser humano en forma arquetípica en la persona de Jesucristo de Nazaret.

En el libro se menciona que el ser humano tiene la facultad de conocer las cosas espirituales, de captarlas, formarlas, acomodarlas y comprenderlas. Considerando esto, y visto desde una perspectiva cristiana: ¿En qué medida consideras que la inteligencia espiritual o inteligencia existencial depende de la voluntad de Dios de revelarse a sí mismo, más allá de nuestra propia decisión?

En toda la medida. No puede haber inteligencia espiritual que no haya sido dada por Dios. Ahora bien, esa impronta no se ha perdido, pero sí deteriorado a causa del pecado. El ser humano experimenta un deseo de completitud que es una manifestación de la revelación subjetiva de Dios, quien se manifiesta en nuestra esencia, en nuestro Imago Dei, a pesar de haber sido desdibujada por el pecado. Y es precisamente de esa Imago Dei de donde surge la necesidad del ser humano de comunicarse con Dios.

En el mundo cristiano, por mucho tiempo se ha considerado que el espíritu es el aliento de Dios, y que el alma se constituye por la voluntad, los pensamientos y las emociones. Desde tu propuesta: ¿Cómo se diferenciarían, ontológicamente, espíritu y alma?

En el libro cuando se habla de alma, se la entiende como psiquismo; y en el espíritu, la trascendencia. Por lo que una inteligencia espiritual es una mente trascendente.

Realmente la propuesta del libro es muy interesante. En especial, cuando se menciona que la mente es la parte dirigente del espíritu, que existe una personalidad espiritual, y que es esta inteligencia la que debe ser ejercitada para acceder a una vida plena. Para nuestros lectores: ¿Puedes decirnos algunas pautas para identificar la “personalidad espiritual” y procurar la “inteligencia espiritual”?

En lo personal enfatizaría la siguiente pauta bíblica que encontramos en Mateo 25: versos 34 al 40 (Nueva Versión Internacional):

“v. 34. Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: ‘Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; 36 necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron’. 37 Y le contestarán los justos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?’ 40 El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”.

También resulta muy importante participar desde muy temprano en una relación de koinonía (comunión) en la diversidad, para alimentar la empatía inherente al ser humano. En este sentido, el sistema educativo finlandés es un muy buen ejemplo, donde la enseñanza obligatoria es gratuita, por la que las personas ricas estudian con las personas pobres. De esta manera, ellos piensan que de adultos, los ricos van a tener una mejor relación con los pobres.

Los co-autores del libro Espiritual Mente:
Ana Kelleyian y Gustavo Daniel Romero
En esta parte de la entrevista me gustaría abarcar un poco sobre los temas culturales, sociales y biológicos. ¿Podrías explicarnos sobre las ventajas que podría tener este enfoque biológico de la inteligencia espiritual por sobre los clásicos enfoques culturales?

Revela que el relativismo cultural incurre en la falacia de deducir el juicio normativo del juicio fáctico, el deber ser del ser, al justificar toda norma ética, cualquiera que fuera, por el mero hecho de ser aceptada por la mayoría de una comunidad. De la comparación –rechazada por los relativistas–, puede surgir la superioridad de unos códigos morales con respecto a otros, establecerse una jerarquía de valores válida para todos y admitir que ciertos valores son más deseables que otros. La paz entre los pueblos, la abolición de la opresión del ser humano por el ser humano, la igualdad de los sexos, etc. no pueden reducirse a particularidades de determinadas culturas, y por tanto relativas; sino mas bien son juicios de valores que pueden ser analizados con la inteligencia espiritual, cualidades y absolutos.

La ética, a diferencia de la ciencia, no puede deducirse directamente de los hechos, pero al mismo tiempo no es posible establecer una separación total entre unos y otros. Al redactar el libro partí de la premisa que los juicios de valor pueden estar apuntalados por conocimientos objetivos. Es así, entonces, que disciplinas como la psicología muestra que toda sociedad, toda cultura, por muy antigua y prestigiosa que sea, que practique el racismo, el sexismo, la violencia y el autoritarismo tiene fundamentos objetivamente falsos; su identidad cultural se basa en juicios éticos inferiores.

Asimismo, el enfoque biológico permite armar un piso de valores que sirva como base para un diálogo fructífero de características, no sólo interreligiosas, eston son valores que universalmente podemos aprehender mediante la inteligencia espiritual.

Es muy interesante que en libro se dice que la inteligencia espiritual, en las múltiples definiciones, es la capacidad de dar una respuesta a la pregunta: “¿Quién soy?” Esta inteligencia espiritual genera el sentimiento de vivir una vida con sentido, estimula la esperanza y permite la captación de valores. ¿Tú crees que los diferentes sistemas religiosos, o religiones, responden a esta pregunta generando sentido a través de sus prácticas y creencias?

Creo que sí. Un ejemplo paradigmático es el del principio moral general que puede expresarse como: ”trata a los demás como querrías que te trataran a ti” –en su forma positiva; o “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti” –en su forma negativa, también conocida como regla de plata. Este principio se encuentra bajo distintas formulaciones en prácticamente todas las culturas, religiones y filosofías, como una regla fundamental.

Ante los nuevos movimientos religiosos: ¿Consideras que, en la diversidad de la oferta religiosa, el sujeto social puede llegar a tener una inteligencia espiritual en cualquier alternativa?

Sí, porque como dije antes, en toda persona –ya sea creyente o no–, la base de su humanidad reside, en haber sido creado a Imagen y Semejanza de Dios y ella es el motor de la tendencia espiritual.

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Para los lectores interesados en este fascinante libro con relevancia para la vida social y las relaciones entre la teología, las ciencias y las humanidades, pueden contactarse personalmente con el autor a través del correo-e gusdrom[arroba]gmail.com. Además, si se desea leer material introductorio, recomendamos sus artículos La inteligencia espiritual y la ética, La espiritualidad y la religión, o bien La Psicología de la Experiencia Espiritual. Todos felizmente publicados en RYPC.

 
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