jueves, agosto 09, 2012

Teología Contemporánea: El Reino y su legado a la Misión en América Latina, Parte III

La Teología Evangélica Contemporánea: Su legado teológico del Reino para la Misión en América Latina

César Navarro

Aporte del Dispensacionalismo Progresivo del “Ya” y el “Todavía No” en la teología del Reino y la Misión de la Iglesia.

Oscar Campos nota un dispensacionalismo Pre-progresivo en América Latina por parte de las acotaciones a la teología del Reino, hechas por Emilio Antonio Núñez.1 El dispensacionalismo progresivo es un ala desarrollada y actualizada del dispensacionalismo clásico de Charles Ryrie y otros. A diferencia de éste último, el dispensacionalismo progresivo ve la manifestación del Reino de Dios, en el presente, desde que Jesús vino a la tierra.

El dispensacionalismo progresivo es una extension del dispensacionalismo tradicional, con un marco renovado e incluso mas profundo en su sistema bíblico-teológico; una postura de interpretacion abierta a dialogar con otras del corte no-dispensacionales. Básicamente, el dispensacionalismo ha ampliado la temática bíblica del dispensacionalismo en el área de la eclesiología, soteriología y escatología.

En eclesiología, hay una redefinición de la naturaleza de la Iglesia en cuanto apreciar claramente la continuidad con Israel. Consecuentemente, hay un lugar para Israel y para las otras naciones en el plan eterno de Dios.2 Por otro lado, el dispensacionalismo progresivo cree que la iglesia es una parte vital de este mismísimo plan de redención. La presencia de la iglesia no es una señal secundaria del plan de redención, ni es completado en los cielos apartados de la nueva tierra, o en una clase élite de judíos y gentiles quienes son distinguidos del resto de la humanidad redimida.3 En el área de la soteriología, hay una mayor conexión entre el protagonismo mesiánico de Cristo y el cumplimiento de su primera etapa del reino davídico en su primera venida. Tanto judíos como gentiles como son iguales soteriológicamente, mediante el reinado inaugurado de Cristo.4

En el área escatológica, el éste y aquel, el ya y el todavía no, toma vida en el dispensacionalismo progresivo.5 Puesto que la escatología bíblica es Cristo-céntrica y a la postre, Patro-céntrica6, el dispensacionalismo debe anunciar claramente este foco de su sistema.7 Después de este nuevo dialogo del dispensacionalismo: 1) ya no se puede sostener que el dispensacionalismo tiene una postura desencajada de la tarea teológica y misionera de la iglesia; 2) ya no se puede sostener que sólo se preocupa de la discontinuidad en el plan de Dios; y 3) ya no se pueden contrastar los profetas y los Evangelios en su llamado al pueblo de Dios a ser luz en un mundo oscuro.8

La Fraternidad Teológica Latinoamericana y el CLADE: Aportes al Reino y la Misión de la Iglesia.

Cuando se le preguntó a José Míguez Bonino acerca de que si conocía alguna teología que emergiera como propia de la iglesia protestante latinoamericana y quiénes serían los teólogos representativos, su respuesta fue dirigida en dos líneas de acción. Una vinculada a las iglesias metodistas, luteranas, valdense y reformadas, con representantes como Emilio Castro, Julio Santa Ana, Joel Lajardo, Rubén Alves, etc. De igual manera mencionó otra línea, la Fraternidad Teológica Evangélica (FTL), con sus máximos exponentes como René Padilla, Samuel Escobar, Pedro Savage.9 Claro que se puede complementar esta última vía con la participación de Emilio Antonio Núñez.

La contribución de la FTL en cuanto al tema del Reino y su pertinencia para el contexto Latino surgió paralelamente, y creo que a la vez que tenía como interlocutor, con la Teología de la Liberación. El primer CLADE como se nombró al Congreso Latinoamericano de Evangelización celebrado en 1969 fue desarrollado por organizaciones misioneras evangélicas de Norteamérica. A partir del segundo cónclave, los CLADE's han estado auspiciados por la FTL. Esta se formó como resultado de la incompatibilidad que poseía la teología hasta ese momento norteamericana, con el contexto latinoamericano, lo cual a su vez influiria de manera decisiva en lo que fue el segundo CLADE.

En 1970 Núñez argumentó que la obra del Reino era futura y no presente.10 Posteriormente Núñez reconoció que es tanto presente como futura, pero advierte (contrario a la teología de la liberación) que los seres humanos no pueden construir el Reino futuro en tiempos presentes.11

Para la segunda Conferencia Latinoamericana de Evangelización (CLADE II), cuyo tema era la Iglesia y el Reino de Dios, Núñez definió el Reino en su aspecto presente de ésta manera:

La naturaleza del Reino en su aspecto presente es el ejercicio de la soberanía de Dios sobre su creación y especialmente sobre los que de buen grado aceptan su voluntad. El reino es también presente en la actividad salvífica de Dios a favor de los hombres. En esta actividad la iglesia participa como agente de cambio.12

Núñez comparte con otros evangélicos latinoamericanos una perspectiva del Reino de Dios tanto presente como futura. Lo interesante es que estos teólogos presentan una mezcla de posturas escatológicas tanto amilenarista como premilenaristas, incluyendo dispensacionalistas.13

Como se mencionó al comienzo de esta serie de artículos, René Padilla fundamentó su teología del Reino desde la perspectiva de Ladd y Cullmann. En su visión del Reino, el mismo se ha inaugurado pero aun no se ha establecido en definitiva. El dato escatológico dominante es que el Reino ha sido inaugurado, que los poderes de la nueva edad han sido desatados por Jesucristo y están al alcance del hombre aquí y ahora, y que Dios ha mostrado que la historia le pertenece.14 No debe haber una parálisis escatológica. El reino de Dios es el punto de partida y es la meta de la Iglesia. Es una posesión y una promesa.15 Es un “ya” y “todavía no”, y la iglesia es iglesia de Cristo en la medida en que refleja el “ya” y el “no todavía” del Reino de Dios en su vida y su misión.

La FTL dejó sentir esta voz del ya y todavía no del Reino de Dios, con su misión en la iglesia, en el Pacto de Lausana. En el escrito titulado del Propósito de Dios se hace constar:

Afirmamos nuestra fe en el único y eterno Dios, Creador y Señor del mundo, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que gobierna todas las cosas según el propósito de su voluntad. El ha estado llamando del mundo un pueblo para sí, y enviando a su pueblo de nuevo al mundo como siervos y testigos suyos, para la extensión de su Reino, para la edificación del cuerpo de Cristo y para la gloria de su nombre. Confesamos con vergüenza que a menudo hemos negado nuestro llamamiento y fallado en nuestra misión, conformándonos al mundo o retirándonos de él…16

Desde la FTL, la misión de la Iglesia es definida por el “ya” del Reino de Dios. El mismo Espíritu Santo que actualiza en la Iglesia la vida del Reino, la capacita también para la proclamación del evangelio del Reino. Desde un punto de vista evangélico y latino, las aportaciones contemporáneas que se han hecho en cuanto al reino y la misión de la iglesia, se pueden resumir de la siguiente manera: que la vida y la misión de la iglesia son la expresión concreta del Reino de Dios; que esta, está puesta en la historia por medio de Jesucristo y que Él continúa manifestándose entre los hombres por acción del Espíritu Santo. Este modelo del Reino de Dios más reciente ha generado una participación más activa socialmente, en cuanto a la misión de la iglesia evangélica en su teología del reino para A.L.

Los efectos obvios de esta teología del Reino se hallan en CLADE III. Como se nota en la Declaración de Quito, conlleva a una misión para ser agentes en la redención de todo lo creado, en donde se reivindica, en cierta medida, la consideración de la naturaleza, el evangelio y su pertinencia en la creación y la cultura. Se hace un llamado a ser mayordomos responsables de toda la creación, viviendo en una relación armónica con ella. En Cristo, Dios está restaurando la dignidad humana, transformando las culturas y conduciendo su creación hacia la redención final.17

Dentro de la matriz evangélica se han empezado a gestar los elementos necesarios para la formulación y articulación de una teología evangélica de la creación, la cual creo, ha empezado a desarrollarse, aunque paulatinamente, dentro de lo que ha sido los últimos CLADE's. Sin embargo, los renuevos de su cierne se han inclinado estrictamente a aspectos de las ciencias sociales o escasamente, en cuanto a las ciencias naturales, a lo ecológico. Así ha relegado (aunque tal vez incoscientemente) a un sin número de otras ciencias necesarias para el crecimiento de una robusta, diversa y útil teología de la creación, la cual pueda marcar una directriz pertinente ante un mundo aun moderno, científico y en crisis y desde una postura evangélica.

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  1. Oscar Campos, The Mission of the Church and the Kingdom of God in Latin America (Dissertation de Ph. D. Th., Dallas Theological Seminary, Dallas, 2000): 210.
  2. Craig A. Blaising, Darrell L. Bock, Progressive Dispensationalism (Wheaton, Illinois: A Bridge Point Book, 1993): 47.
  3. Ibíd.
  4. Darrell L. Bock, Actividad mesiánica actual y promesa davídica antiguotestamentaria: Dispensacionalismo, hermenéutica y cumplimiento neotestamentario, KAIROS No. 17/julio-diciembre 1995, 39.
  5. Ibíd., 37-38.
  6. Concerniente a la primera persona de la trinidad.
  7. Craig A. Blaising, Algunos cambios operados en la doctrina del dispensacionalismo por dispensacionalistas contemporáneos, 1989, 20.
  8. Ibíd., 26.
  9. Eliseo Pérez Álvarez y Luis Vázquez Buenfil, Fe Cristiana, Teología Protestante, Iglesia y Misión en América Latina, (México: Casa Unida de Publicaciones, 1987): 13.
  10. Daniel Steffen, “El Reino de Dios y los Reyes de la Tierra” en Teología Evangélica para el Contexto Latinoamericano, ed., Oscar Campo (Buenos Aires: Ediciones Kairos, 2004):173.
  11. Ibid., 175.
  12. Emilio Antonio Núñez, La Naturaleza del Reino de Dios, II Consulta de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (Cuaderno: 11-19 de diciembre de 1972): 22.
  13. Daniel Steffen, El Reino de Dios y los Reyes de la Tierra: 175.
  14. René Padilla, La Iglesia y el Reino de Dios en la II Consulta de la Fraternidad Teológica Latinoamericana: 27.
  15. Ibíd., 28.
  16. José María Blanch, El movimiento de Lausana al Servicio del Reino (San José: Visión Mundial, 1992): 16.
  17. Documentos de CLADE III (Buenos Aires: FTL, 1993): 856-57.

 
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