lunes, junio 19, 2017

Hacia una fe sin fronteras

Fuente: www.pinsdaddy.com.
Jaime E. Elías, Guatemala

Introducción

“Antes de ‘satanizarnos’ unos a otros, permítanme intentar abrir una nueva puerta, en la que quisiera protegerme detrás de ella temporalmente. Al fin de cuentas ustedes ya están bien protegidos, lo suficiente para que yo elija sin escrúpulo algo muy similar del otro lado. Sí, permítanme. Yo tomaré los mismos fundamentos que ustedes tienen desde hace mucho tiempo e intentaré llevarlos y lo que no pueda lo dejaré”... Esto fue así como una especie de diálogo interno que no me dejaba en paz, al pensar que, “otro lugar” para la fe evangélica es posible. El problema de la imposibilidad era una realidad. Ahora lo particular en lo plural es posible. Es posible porque ya son varios los que no levantan la bandera de la exclusividad, sino que, han optado por una reflexión teológica “más allá” de lo inclusivo. José María Vigil, ante el actual paradigma teológico sostiene que:

A todas las teologías que ya tenemos, habría que añadir ahora una más, que compartiría con las demás prácticamente todo (axiomas, postulados, principios, fuentes, metodologías), sólo que aportaría un tema nuevo, a saber, la “diversidad” de religiones, tema sobre el que, en efecto, la teología clásica no había reflexionado.1

En este sentido el nuevo paradigma pluralista interpela la teología tradicional y al mismo tiempo la invita a participar. Se debe de reconocer que la epistemología teológica está cambiando.2 El modo de entender las religiones ha cambiado indiscutiblemente (supongo). Aunque la fe evangélica acostumbrada a considerarse única y “verdadera” tiene que pensarse en “re”, es decir, “re-pensarse”3 en el marco plural. Aquí es…, y de esta manera que se plantean nuevos retos para el cristianismo y para la teología evangélica. Se ha acostumbrado a ser una fe sin fronteras y que como premisa básica es englobante (“a todas las gentes”, Mt 28:19). Ahora tiene que enfrentar los nuevos retos religiosos. Por ejemplo, de visualizar ese nuevo horizonte donde la fe cristiana evangélica debe de cumplir su misión como expresión de su misma naturaleza. Para el quehacer teológico evangélico los nuevos retos y desafíos se considerarían la alfombra donde se podría modelar el ropaje de la nueva epistemología. No se pretende abandonar toda la teología precedente contextualizado según la propia experiencia histórica. Se busca una actualización de algunos temas en torno a la misión cristiana evangélica. Por eso, se hace la salvedad que en este breve ensayo se tomarán las fuentes que provienen del contexto pluralista católico/ecuménico ya que del lado evangélico es escaso y muy limitado. En fin, el intento de ir más allá de lo conocido es arriesgarse a lo desconocido. Así sucesivamente. Veamos.

Un nuevo horizonte para la fe evangélica

El reconocimiento de la diversidad religiosa latinoamericana no ha sido un camino fácil para la teología evangélica. Más bien ha sido un proceso largo al que le han ayudado los aportes de diversas ciencias humanas y sociales y que ha requerido una mirada cualitativa de su realidad y la valoración de las minorías en su riqueza cultural y religiosa.4 Esta situación ha llevado a apreciar ligeramente la participación de los cristianos en este proceso de manera negativa. Para otros no es digno de considerarse y optan por aislarse. Sin embargo, esto no es posible ante la realidad social, cultural y plurirreligiosas que se constituye en el signo de los tiempos modernos donde se experimenta históricamente la realidad de la fe.

El desafío mayor para la teología del siglo XXI es el pluralismo religioso, y con ello la pluralidad de las tradiciones religiosas que conocen y retoman una nueva vitalidad. Hoy produce asombro la vitalidad de las religiones que en el pasado aparentemente decaían. Claude Geffré explica al respecto.

Esto es verdad del Islam, que se extiende en África y Asia y cuya audiencia progresa en Europa, gracias a la presencia de numerosos inmigrantes musulmanes (se cuentan ya 14 millones de musulmanes). Pero lo es también de las grandes religiones como el hinduismo y el budismo que cuentan con millares de adeptos en Europa y en América del Norte.5

Sin duda, la sociedad hoy se ha convertido cada vez más en pluri-cultural y pluri-religiosa. La religión se ha instrumentalizado al servicio de la defensa de identidades étnicas y culturales. Se asiste a una verdadera revolución de las relaciones entre las religiones y a una profunda evolución de los métodos de misión. Gracias a la facilidad de los intercambios, las religiones reclutan nuevos adeptos en el territorio de otras religiones.6 En este mundo sin fronteras las religiones rivalizan para conquistar nuevos fieles en el mercado mundial. Por ello el nuevo horizonte para la fe cristiana constituye el pluralismo religioso de manera positiva para compartir el santo evangelio de Jesucristo.

Ahora la humanidad por primera vez tiene conciencia de habitar una “casa común”, el oikos global que pertenece a la misma familia humana. Según, Geffré, está permitido hablar de un ecumenismo planetario: Lo que une a las diversas religiones es más importante que, lo que las separa. Las grandes religiones han comprendido mejor su responsabilidad histórica al servicio del ser humano y de la convivencia entre los seres humanos.7

Indudablemente, el proceso de la “globalización” es uno de los fenómenos con el cual se pueden describir atinadamente las tendencias que van marcando el ritmo del mundo actual. Lo que es verdaderamente novedoso y que está provocando cambios bruscos en el mundo actual es el desarrollo acelerado, cualitativa y cuantitativamente de los medios de comunicación.8 Por ejemplo, el caso del internet tiene mucho que ver que se aprenda de otras religiones históricas o religiones axiales.

Ulrich Beck habla con sobrada razón que el proceso de la globalización está llevando a “la eliminación de la distancia”. En esta misma línea es ampliamente conocida la comparación del mundo actual con una “aldea mundial” (global village). Ambas son imágenes simbólicas de lo que realmente está ocurriendo y hacia dónde conduce el fenómeno de la globalización, que al menos hoy por hoy parece ser un proceso ineludible.9

Las fronteras nacionales se van haciendo cada vez más débiles y fáciles de llegar. La globalización trae consigo consecuencias que cada día son más evidentes: los estilos de vida se van uniformando al patrón ofrecido por el comercio y con ello se va minando, trastocando y fragmentando los elementos culturales, éticos/religiosos de los pueblos. En este espíritu pluralista el individuo tiene la posibilidad y libertad de elegir sus principios orientadores de acuerdo a su propio criterio.

Algunos factores han contribuido o contribuyen a acelerar y consolidar este pluralismo: el movimiento demográfico, la conciencia de la libertad religiosa y de pensamientos, el proceso de diferenciación social que está en la base de las sociedades contemporáneas, la secularización, etc.10

El resultado es una clara tendencia hacia la multiculturalidad y una nueva conciencia frente al pluralismo en las grandes ciudades. No es nada raro encontrar este sentir ético-religioso en una misma sociedad. En la realidad de la sociedad actual le conviene a la fe cristiana evangélica vivir pluralmente. Por eso, a continuación…

Una fe sin fronteras

Si el pluralismo teológico es el contexto actual de la fe cristiana evangélica, la misión de la fe entonces no tendría barreras culturales y religiosas que la limiten. Es ahí, donde se pretende hablar sobre la fe en un contexto de misión sin fronteras religiosas. La forma dialéctica de la fe cristiana trasciende las fronteras culturales y religiosas.11Pero no solo de manera dialéctica sino hacia un desplazamiento dialogal. Es decir, caminar y hacer misión junto y/o entre otras religiones.

La teología tradicional habla de la misión como si ésta fuera un único medio al servicio de la salvación eterna de las almas. Es mejor hablar de la misión como expresión de la misma naturaleza de la iglesia al servicio del Reino y no al servicio de ella misma. La nueva teología de la misión debe buscar superar el exclusivismo estrecho y no ver objetivamente el incrementar el número de miembros que son incorporados a la iglesia. Cuando la misión no está centrada en la conversión del no-cristiano, entonces lo único que pretendería es un cambio de religión. ¡Sí! Simplemente en un “cambio” de religión. En otras palabras:

La vocación histórica de la iglesia está en diálogo con todos los seres humanos y todas las mujeres de buena voluntad que pueden estar sin religión o pertenecer a otras religiones. Un diálogo respetuoso que el Espíritu utiliza para hacer discípulos a todos los seres humanos. Así que la iglesia como comunidad del reino ha sido misionera desde su origen. Así que la evangelización a todos los seres humanos ha sido y es la misión de todo cristiano.12

La misión ha sido establecida por Jesús (Hch 1:8) y trasciende las fronteras religiosas y culturales que los seres humanos han establecido. En el fondo del diálogo interreligioso una fe sin frontera implica un acercamiento del logos al corazón del ser humano, es aquí, donde se debe eliminar toda barrera. Este sería uno de los retos, una propuesta: Cristo abierto a todo hombre y mujer, a todas las religiones y culturas.13

Conclusión

El tema podría concluirse hasta aquí, y decir que es desconocido todavía por el gran público y denostada por sus críticos. El pluralismo religioso es ya una realidad que está dando sus propios pasos, lentamente pero con seguridad dentro del pensamiento teológico actual. La teología evangélica no puede alienarse de la realidad que le compete. Es decir, que cada elemento de la fe sea tomada en el marco pluralista. Laurentino Novoa motiva la temática diciendo que:

Vivir en un mundo religiosamente plural y vivir la fe en una Iglesia pluralista no es una tragedia ni una desgracia, sino un desafío que nos está invitando a descubrir el misterio de la gracia y las huellas de Dios en nuestra historia multiforme. Es también una invitación a confesar y descubrir «la inescrutable riqueza de Cristo» (Ef 3,8), que desborda toda posibilidad de formulaciones humanas adecuadas.14

Es posible que se pudiera estar frente a una nueva pieza para el complejo quehacer de la teología evangélica actual. En el contexto plural la teología también debe de pluralizarse, (no es algo que deba subestimarse). Así que, la teología evangélica tiene la responsabilidad de “repensarse” bien en el paisaje pluralista. Reflexionar sobre el “rol” de la teología va más allá de un simple acercamiento al tema. La meta es ir más allá e involucrarse de todas las maneras posibles y más, si es desde el oficio teológico bíblico, es decir, desde el quehacer de la teología evangélica hacia un nuevo horizonte, hacia una fe sin fronteras.

“Silencio, no hagan ruido. Caminen despacio hacia aquí. No olviden sus fundamentos. Refugiémonos en esta puerta y luego caminemos lentamente hacia la otra, y así sucesivamente”. Fue de tal forma (que cobra formas) como terminé este diálogo interno tan perturbador.

__________
  1. José María Vigil, “El paradigma que viene: reflexiones sobre la teología del pluralismo religioso”, Revista Iberoamericana de Teología 4 (2007): 55.
  2. Considérese el aporte sobre el tema en José Fontecha, “De la cristiandad al pluralismo. Evolución científico-filosófica” en, Fe y sensibilidad histórica (Salamanca: Sígueme, 1972), 33-94.
  3. Aquí se toma como el ejemplo las palabras “repensar y recuperar” de Andrés Torres Queiruga en la entrevista y presentación de su libro, Repensar el mal en, “Periodista digital. Entrevistas”, 7 de marzo 2017, https://www.youtube. com /watch ?v= XqSRV2WUzPM
  4. Patricio Merino Beas, “Teología pluralista de la liberación en Latinoamérica: una cuestión abierta”, Revista Iberoamericana de Teología 7 (2011): 37-63. En el tema también se podría pensar en tratar de abordar una cristología cósmica en el horizonte pluralista. También puede consultarse todo el libro de Casaldáliga, Pedro, El vuelo del quetzal. Espiritualidad en Centro América. Panamá: Maíz Nuestro, 1988.
  5. Se constata hoy una nueva seducción de las religiones orientales sobre el primer mundo. Claude Geffré, “Pluralismo religioso e indiferentismo. El auténtico desafío de la teología cristiana”. Sal Terrae 158 (2001): 85-86.
  6. Ibíd. “El gran filosofo Immanuel Kant (1724-1804). En su celebérrimo libro La religión en los límites de la simple razón él identifica la verdadera Iglesia simplemente con una religión natural, que, además de tener necesidad solo de servidores y no de funcionarios, sobre todo debe de dejar a cada uno en su individualidad, sin pretender construir una condicionante comunión mutua”. Romano Penna, El ADN del cristianismo. Identidad cristiana en estado naciente (Bogotá: San Pablo, 2007), 343. En este nuevo modo de estar juntos implica que de alguna manera el “evangelio bíblico” pretenda pronunciarse en diálogo profundo, de manera que, “otros” puedan creer en Jesucristo como Salvador.
  7. Esto quiere decir concretamente que la comunidad de las naciones reclama una ética planetaria para todas las personas más allá de la diversidad de religiones y éticas particulares. Se puede llegar a pensar que toda religión que sea, en parte, inhumana está invitada a transformarse; de lo contrario tiene los días contados. Juan Ernesto Garay, “Teología del pluralismo religioso y teología de la liberación”, http://servicioskoinonia.org/relat/310.htm (30 de marzo de 2015).
  8. ¡Sí! Por ejemplo. En este caso puede consultarse a Hans Küng, “Hacia una teología universal I y II” programa de televisión 17 de junio 2011, https://www.youtube.com/watch? v=dB9OXZSC3
    Yk& feature=youtu.be.
  9. Citado en Garay, ibíd.
  10. Véase el análisis del tema en Hans Waldenfels, H., Teología fundamental contextual (Salamanca: Sígueme, 1994), 37-74.
  11. Este es un campo o espacio que cobra valor cuando se entra en contexto con la postmodernidad y por ende con la globalización. ¡Estamos en la aldea global! Necesitamos una nueva manera de “pensar/reflexionar”. ¿Y quién nos lo puede impedir? ¿Acaso no podemos dialogar nuestros “fundamentos” en otros lares? En fin, el cambio de paradigma teológico, ya está.
  12. El diálogo interreligioso que la iglesia promueve con las distintas tradiciones religiosas de la humanidad forma parte de su servicio evangelizador a favor de todos los hombres y de todos los pueblos, que tienen en Dios el mismo origen primero y el mismo fin último. Y esto no tiene fronteras como la que hemos establecido los hombres. Santiago García Acuña, “Dialogo interreligioso en la misión de la iglesia”, http://www.omp.es/OMP/documentos/estudios/catedrasimposio2008garciaacu%C3%B1a.pdf (30 de marzo de 2015).
  13. Consúltese toda la sección en, “El hombre como fin, Jesucristo como referencia”, en Penna, El ADN del cristianismo. La identidad cristiana en estado naciente, 523-527.
  14. Laurentino Novoa Pascual, “El reto del pluralismo religioso”, http://www.mercaba.org/FICHAS
    /DIOS/pluralismo_religioso.htm
    (28 de marzo de 2015).


ACERCA DEL AUTOR
Jaime E. Elías es Licenciado en Biblia y Teología por el Seminario Bíblico Guatemalteco y profesor de Teología Sistemática del programa por extensión de esta misma casa de estudios. Ostenta una Maestría en Teología por el Seminario Teológico Centroamericano, donde ha sido profesor invitado y ahora cursa una Maestría en Consejería. Actualmente es Pastor de la Iglesia Cristiana Evangélica Santuario Familiar de Sumpango Sacatepéquez, Guatemala.
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