lunes, octubre 03, 2016

Evangelización digital

Fuente: booksmasters.com.
Sergio Simino Serrano, España

Introducción

En primer lugar, nos preguntamos si en el mundo digital la evangelización se ha convertido en una necesidad y de qué manera. En principio parecería una obviedad preguntarnos, en la sociedad contemporánea occidental, por la necesidad de que las iglesias cristianas lleven a cabo una evangelización en el mundo digital. Parece incluso una pregunta ociosa, ya que el impacto que las nuevas tecnologías han causado en los últimos veinte o treinta años ha sido ineludible. No hay institución pública o privada, educativa o religiosa, eclesial o paraeclesial, por no hablar de empresas, partidos políticos, organizaciones sociales o cualquier iniciativa en cualquier orden de la vida, que hoy no se encuentre presente en internet.

Por otro lado, en mayor o menor medida todos participamos de esta realidad virtual, en las distintas plataformas, foros y formatos. Algo que nunca hubiéramos imaginado décadas atrás. Para alguien que está en los cuarenta, sus abuelos nunca hubieran podido creer nuestra dependencia económica, organizativa, funcional, pero sobre todo personal, social o de ocio de este mundo digital.

Como todo ello es de sobra conocido no hay ni siquiera la necesidad en esta introducción preliminar extendernos más sobre el asunto. Es un hecho, nuestra vida, nuestra sociedad y nosotros mismos hemos cambiado con la llegada del mundo digital, y probablemente no podemos prever lo que cambiará en las próximas décadas y cómo eso nos afectará a todos.

Según este estado de cosas parecería una temeridad, cuando no una grave irresponsabilidad, que las iglesias cristianas eludieran su presencia y sus contenidos del mundo de internet, y afortunadamente no lo están haciendo, sino que esta plataforma virtual se ha convertido rápidamente en un instrumento imprescindible para llevar a cabo mucho de su vida institucional y organizativa. Pero la cuestión está en qué realidad se ha convertido el planeta digital para que hoy lo consideremos no solo instrumento, sino ámbito propio de misión. Ésta será la línea básica de reflexión en el presente trabajo.

La realidad de internet, las nuevas tecnologías en la sociedad de la información no es cuestionable por nadie, sin embargo, la red como ámbito para llevar a cabo la misión, en la transmisión del Evangelio de las Buenas Nuevas por parte de las iglesias, aún va a ser o al menos debería serlo, objeto de profunda reflexión, y a ello queremos contribuir.

Un mundo nuevo digital o una sociedad nueva

La siguiente pregunta que proponemos abordar es: ¿qué es primero? ¿El nuevo mundo digital está modelando la sociedad postmoderna y pluralista? ¿O la sociedad postmoderna y pluralista modela el nuevo mundo digital? Es decir, la sociedad modela internet según sus necesidades y sus gustos, o internet configura la sociedad, o se produce una relación de crecimiento interdependiente.

La tesis que presentamos es que existe una retroalimentación entre sociedad plural y postmoderna y la red. La sociedad postmoderna es una sociedad plural, en la que no hay ninguna ideología o religión que tenga la fuerza única de cohesión social, y por otro lado, esa pluralidad lleva a una situación de mercado, en la que las ideas y las creencias son parte de una cultura de consumo. Esto tiene una evidente repercusión en la red. Resulta muy sencillo el acceso a los contenidos. Cualquier persona, aunque no posea conocimientos previos, puede informarse, construirse una opinión o distraerse hasta la dispersión sobre cualquier tema posible. Lo que antes hubiera sido imposible incluso en las mejores bibliotecas, hoy es posible sin salir de nuestra casa. Esto refuerza la lógica del consumo, del bricolaje religioso o ideológico, de una falta de construcción de sentido consistente y de un relativismo generalizado en la sensación de que nada es permanente. Una sociedad plural configura un internet plural, pero la pluralidad de internet retroalimenta una sociedad de “lo efímero, de lo inmediato, de la apariencia, es decir, una sociedad incapaz de memoria y de futuro (…) Lo que se ha dado en llamar, según la terminología del sociólogo Zygmunt Bauman una sociedad líquida”1.

Por todo ello, en la red es muy fácil perderse, hoy son especialmente relevantes las palabras de Max Weber cuando dijo que: “El hombre es un animal que está suspendido en redes de significación que él mismo ha tejido”. En este caso internet se ha convertido en “la red” en la que todo el “mundo” está suspendido y que hemos tejido entre todos, solo que en este caso, en la red no solo hay significación, sino también mucha confusión y dispersión.

Por tanto, la primera premisa que la Evangelización en la red debe tener en cuenta es no contribuir a esa confusión, dispersión, y en muchas ocasiones, ruido; presentes en el mundo virtual, como desgraciadamente ocurre en los foros de muchas webs denominadas cristianas. Una Evangelización en la red requiere tener una voz, no que se quiera imponer a los demás, sino que sea lo suficientemente coherente y clara para resultar orientadora. El problema hoy no es el acceso a la información y al contenido, diríamos incluso que hay un exceso de información y de contenidos, por lo que se impone la necesidad de desarrollar un discernimiento crítico que gestione de manera eficaz el volumen de contenidos, que recibimos y al que estamos expuestos. En palabras de Rubio Fernández necesitamos una “inteligencia espiritual” que le devuelva el alma a la red, si alguna vez la tuvo, y que nos saque del laberinto cibernético de la red en la que estamos enredados2.

En resumen, la Evangelización en la red debe proponerse no contribuir al ruido existente en la misma, no debe contribuir a la polarización de posiciones antagónicas, por el mero hecho de la polémica o la notoriedad. Debe huir de las posiciones extremas o intencionadamente artificiales para intentar hacerse un hueco y conseguir popularidad a toda costa, evitando igualmente la banalización o la superficialidad. Así la Evangelización debe aportar elementos de juicio y capacidad crítica para descodificar y aportar luz y sentido en un universo aparentemente caótico.

Un hombre nuevo

Si en el apartado anterior hemos analizado la relación entre sociedad y red, ahora queremos poner de manifiesto cómo la red también contribuye a la configuración del ser humano contemporáneo.

“Existe un mundo nuevo que trae consigo una nueva concepción del hombre. Sin parecer exagerado, creo que los nuevos medios de comunicación tienen su origen en una nueva concepción del hombre, lo mismo que tienen unas consecuencias acerca de la misma visión de lo que el hombre es. La era digital no es una cuestión técnica, sino antropológica”.3

Si la cita anterior está en lo cierto, y Rubio Fernández insiste en ello en repetidas ocasiones a lo largo de su libro, en definitiva la red construye un nuevo ser humano, el ser humano pegado a una pantalla, en la que sus procesos de aprendizaje y socialización han cambiado. Este nuevo ser humano que vive en este nuevo mundo vive de la paradoja de un individualismo exacerbado dentro de una interconexión con un universo personal, real o ficticio, mayor que nunca antes.

No obstante, no queremos caer en la caricatura del consumidor de internet completamente aislado, interrelacionándose a través del mundo virtual, por mucho que esta imagen pueda resultar cierta en determinados casos, y que pueda ser un peligro para personalidades muy jóvenes en crecimiento y maduración. Sin embargo, no deseamos cargar las tintas sobre un hipotético futuro apocalíptico sin relaciones personales debido a la realidad virtual, no creo que eso vaya a ocurrir, pero sí es necesaria una llamada de atención al excesivo individualismo de la sociedad occidental, que tiene un evidente reflejo en el uso que hacemos de la red.

Por todo ello, la segunda premisa de la Evangelización en la red debe ser construir comunidad dentro de la propia realidad virtual. Si precisamente la red es eso, interconexión, la capacidad potencial que posee para crear comunidad, aunque sea virtual, debe tomarse en cuenta con rigor. Una comunidad virtual tiene capacidad de acompañamiento, de crear sentimientos y emociones, pero también de comunicar mensaje, de formar y de hacer pedagogía, así que estas potencialidades deben ser consideradas adecuadamente en una Evangelización digital.

Por supuesto, también existe el peligro de sustituir la comunidad real y física por la virtual, o la dificultad de trasladar la comunidad y comunicación virtual al espacio compartido de la comunidad de las iglesias locales. Peligros y dificultades que la Evangelización digital debe tener presente en todo momento, y no sentirse satisfecha con un hipotético éxito virtual, con un sinfín de “me gustas”, de visitas, seguidores o amigos virtuales, la Evangelización digital no habrá cumplido su cometido último si no es capaz de vincular a las personas entre sí más allá de lo virtual en torno al Evangelio de Jesucristo.

El problema del lenguaje

Si la Red es comunicación de contenidos escritos o audiovisuales el desafío del uso del lenguaje se convierte en algo crucial. El mundo digital tiene sus propios códigos respecto del lenguaje. Depende mucho de los formatos y los foros, pero en términos generales, requiere concisión, mensajes comprimidos, reduccionismos que privilegian el eslogan y la etiqueta, que a veces raya en lo excluyente, o la expresión a través de códigos e imágenes. Estos requerimientos de discurso marginan el uso de procesos de racionamiento basados en largas argumentaciones o complejas matizaciones, se requiere demasiado pronto llegar a conclusiones, y se obvia procesos discursivos complejos o que requieren de un mayor esfuerzo por parte del oyente o del lector. En este contexto la Evangelización y la comunicación tradicional basada en un mensaje sólidamente construido y argumentado, así como amplios espacios de lectura, basados en la predicación expositiva de las Escrituras se encuentra con importantes restricciones y dificultades en la comunicación virtual.

Sin embargo, el cristianismo cree en la potencialidad de las palabras en La Palabra, con un énfasis especialmente relevante en el protestantismo. Jesucristo es el Logos, la máxima autoexpresión reveladora de Dios. Ese Logos recoge la tradición sapiencial-apocalíptica judía de una sabiduría preexistente, y la tradición helenística del Logos como racionalidad, palabra y enlace entre lo divino y lo humano. Jesucristo es así interpretado como La Palabra de Dios, que hace que el ser de Dios se haga transparente en el lenguaje humano, en su mejor expresión en las Escrituras bíblicas.

Esta teología de la Palabra debe estar siempre presente en la Evangelización en la red, es cierto, que el mundo digital tiene sus propios códigos, que difieren de los códigos habituales en la iglesia, y que una Evangelización no podrá ir contra las “normas” no escritas acerca del uso de internet si quiere ser relevante, pero no podrá olvidar una teología de la Palabra, porque ese darse de las palabras, en virtud del anuncio del Evangelio de Jesucristo, es un darse de La Palabra. Y La Palabra encuentra y acontece, a través de las palabras humanas, a quien le está buscando. Si hay alguna motivación para llevar a cabo la Evangelización digital es una teología de la Palabra, y las iglesias, si quieren seguir siendo lo que son, no deben olvidarla, porque en torno a ella la Iglesia queda convocada como tal.

El riesgo de lo virtual

En el apartado anterior hemos terminado recalcando la importancia de la Palabra que acontece también en el mundo virtual, como lugar de encuentro, y ese énfasis se comprenderá mejor en lo que sigue. Y es que otro de los riesgos de la era digital es el predominio de la imagen sobre cualquier proceso lógico, racional y discursivo.

Hemos preferido tratar primero el problema del lenguaje, por encima de la imagen, porque en el mundo digital actual hay tanto lo uno como lo otro, y porque las redes sociales, quizás contra lo que se hubiera pensado hasta hace no poco, han privilegiado la palabra, aunque sea fragmentaria y precaria, sobre la imagen. Pero qué duda cabe que la imagen también está muy presente en los contenidos de la red e incluso es protagonista en gran parte de los mismos. Por eso hemos asignado un apartado propio para la reflexión sobre el predominio de la imagen en la red.

Este predomino de la imagen supone una suspensión de la lógica del pensamiento en aras de la lógica de la imagen, y ello nos conduce a formas arcaicas de representación4. La lógica de la imagen produce la progresiva desaparición de la realidad, o mejor dicho, la transformación de la realidad por una “realidad virtual”, por una realidad sin base real, es suficiente con probar la desconexión para que esa realidad desaparezca. El mundo queda así transformado en “imagen”, en “show”, en “espectáculo”, la búsqueda de imágenes impactantes, la difusión masiva de videos falsos o falsificados, contribuye en no poca medida a difundir en la red viejas y nuevas supersticiones, miedos ancestrales y modernos, que para muchos hacen confundir la realidad con la ficción virtual. El carácter probatorio que otorgamos a la imagen le da un poder a la imagen, que en muchas ocasiones el consumidor de internet, no tiene capacidad de discriminar. Un discurso lógico está sometido a las reglas de la razón, mientras que la lógica de la imagen pueda hacer confundir lo que es real con lo falso.

Hay una Evangelización en la red que ha sucumbido a una suplantación de la Palabra por la imagen y la representación visual, y esto es volver a recuperar el ídolo como objeto de veneración, tomando lo concreto como absoluto. Muchos quieren “mostrar” el “éxito” de una Evangelización “poderosa”, y para ello, la red se ha convertido en un inmenso escaparate de videos que rayan lo ingenuo, cuando no lo abiertamente supersticioso o que instrumentalizan los miedos colectivos. Una verdadera Evangelización requiere estar alerta sobre una imagen que está al servicio de la Palabra y que no pretenda suplantarla. Una Palabra hecha de palabras, pero también de discurso lógico, racional, liberador, en una palabra “salvador”.

Hablábamos más arriba acerca de la necesidad de una “inteligencia espiritual” que otorgue a la red de un “alma”, que la humanice. Aquí cabe precisar el concepto de lo “espiritual”. Si por espiritual entendemos lo opuesto a lo material, siguiendo la tradición cristiana medieval, entonces lo virtual puede asimilarse a esto espiritual no material, pero entonces podemos caer en un mundo virtual-espiritual descarnado, es decir, deshumanizado. Pero si por espiritual entendemos un concepto de lo vital, según la tradición bíblica, entonces la Evangelización en el mundo digital también tiene que ver con una encarnación-humanización de lo virtual. Que la potencia vital de la Palabra esté encarnada y presente en lo virtual, transformando lo virtual en vida, en creatividad vital, en humanidad revitalizada. A mi juicio, éstos deben ser los énfasis y prioridad de una Evangelización de las Buenas Nuevas de Jesús como el Cristo, también en la red.

Conclusiones

Al principio nos preguntábamos por la necesidad de una Evangelización en el planeta digital, asumíamos como autoevidente dicha necesidad, pero además nos preguntábamos por la naturaleza de ese mundo virtual, y las características de una Evangelización que afrontara los retos presentados por esa realidad virtual.

Resumimos, por tanto, las características de dicha Evangelización en la red como: capacidad crítica que permita, en función de los valores del reino de Dios, una orientación y una presencia auténticamente liberadora en la dispersión y el ruido en el que tantas veces se convierte el mundo digital. Debe ser capaz de crear comunidad dialógica, de acogida y de libertad, en torno al Evangelio de Jesucristo. Una Evangelización no sometida exclusivamente al lenguaje y a los códigos de la red, sino a la realidad convocante de la Palabra de Dios. Una Palabra no reducida ni a la tiranía de la imagen, en la sumisión al éxito o al espectáculo, ni al reduccionismo del consumo, regido por las preferencias personales. Una Evangelización de la Palabra, que incluye las Escrituras, pero que también las trasciende, en su realidad vital para convertir el mundo virtual en auténticamente espiritual, es decir, capaz de comunicar vida a través de la fe en Jesucristo. Así comprendemos la Evangelización en el mundo digital.

Bibliografía
  • Berger, Peter, El Dosel Sagrado. Para una teoría sociológica de la religión. (Buenos Aires: Amorrortu Editores, 2000)
  • Mardones, José María, Nueva Espiritualidad: Sociedad Moderna y Cristianismo. (México: Universidad Iberoamericana, 1999)
  • Rubio Fernández, Juan, Evangelizar en el planeta digital. (Madrid: Editorial PPC, 2013)
  • Serrano Oceja, José Francisco, Preámbulos a la evangelización mediática. Consultado en http://dspace.ceu.es/bitstream/10637/3440/1/pags435_441.pdf. Fecha de consulta 19/01/16
  • Velasco, Juan Martín, Ser cristiano en una cultura posmoderna. (Madrid: Editorial PPC, 2009)
__________
  1. Rubio Fernández, Juan, Evangelizar en el planeta digital, p. 40
  2. Ibíd, p. 20
  3. Ibíd, p. 7
  4. Serrano Oceja, José Francisco, Preámbulos a la evangelización mediática, p.

ACERCA DEL AUTOR
Sergio Simino Serrano es Graduado en Teología por la Facultad de Teología SEUT, España, y maestrando en Biblia y Ciencias Religiosas en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona (ISCREB). Sus áreas de interés son la teología, la filosofía, su interrelación y diálogo con las ciencias, así como la exégesis bíblica y la antropología social y cultural como metodología exegética. Vive en la ciudad de Algeciras, Cádiz.
Más blogueos del autor   |   Contacto »   Correo-e

 
Nota importante: El objetivo de la sección de comentarios, es facilitar a los lectores un espacio para compartir sus propias opiniones. Por lo que, para garantizar una adecuada interacción, le pedimos encarecidamente que todo comentario lo realice dentro de un marco de respeto, se remita únicamente al tema publicado, y que no supere las 500 palabras. También recomendamos evitar una cantidad excesiva de comentarios en un solo tema, para así no "monopolizar" la discusión. Gracias de antemano.