lunes, marzo 23, 2015

Pregunta 8 - El destino final de los seres humanos

     PREGUNTA

Hola. Lo primero, felicitarles por la revista "Razón y Pensamiento Cristiano". Me es de mucha ayuda y edificación.

Mis preguntas:

¿Existe un "infierno" donde serán castigados los pecadores para siempre? ¿O el alma de los impíos simplemente será aniquilada? Tanto si el castigo es eterno, como si es momentáneo; ¿el castigo será igual para todos? ¿Habrá grados, o tiempos diferentes de la duración del castigo?

Gracias de antemano por sus respuestas.
Dios les bendiga mucho.

Celio Jiménez Jiménez
Pola de Siero, España.

     RESPUESTA

Estimado Amigo:

La pregunta tocante al destino final de los seres humanos, es una pregunta que resulta de interés para cada nueva generación de cristianos e incluso no cristianos, por cuanto, cada nueva generación se habrá de enfrentar con la ineludible cita de la muerte. En este sentido, se puede aplicar en lo que a la doctrina del destino final de los seres humanos se refiere, aquello que en teología se suele conocer como el carácter progresivo de la revelación, toda vez que dicha doctrina desde el tiempo de la Iglesia Antigua hasta nuestros días ha sido objeto de una constante atención y reelaboración.

Se podría señalar, no obstante, que han sido tres las corrientes más representativas respecto de la doctrina del destino final de los seres humanos en la teología cristiana. A saber: i) La creencia en una dualismo definitivo al final de la historia entre, por una parte, Dios y los creyentes; y entre Satanás, sus demonios, y los no creyentes, por otra. Creencia muy extendida en la Edad Media, la Edad Moderna y los sectores más fundamentalistas de la iglesia cristiana. ii) La creencia, propia también de la Iglesia Antigua, en la aniquilación simplemente de los incrédulos. iii) La creencia, por último, en la salvación universal, que aunque más bien propia de los tiempos modernos, cuenta sin embargo, con el apoyo también de algunos reconocidos intérpretes antiguos. Respecto de esta última interpretación, o apocatástasis ton panton -la restitución de todas las cosas-, se puede decir que encontró ya en Orígenes (185–254 d.C.) un buen defensor, quien ofrece seis tipos de argumento a su favor:

  1. Especulativo–monista: En el mundo no hay sino un Principio, un poder, y éste es Dios. No es pensable un dualismo eterno.

  2. Ontológico–gnóstico: Toda sustancia del mundo lleva la marca de la divinidad. Los ángeles (incluido el demonio) y los hombres caídos volverán necesariamente un día, por este motivo, a la unidad total de la esencia divina.

  3. Pedagógico–platónico: Las penas impuestas por Dios tienen exclusivamente una finalidad purificadora y pedagógica; y, por consiguiente, no son eternas.

  4. Antiindividualista–psicológico: Orígenes defiende en un pasaje que Cristo liberará del infierno a todos los hombres, porque él no puede estar contento y feliz en tanto una sola criatura padezca penas graves.

  5. Exegético–bíblico: Se apoya en pasajes tales como Flp. 2,11 "Y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre", o Ap. 21,5 "Mira que hago un Mundo nuevo", entre otros.

  6. Cristocéntrico (no mencionado en la bibliografía sobre Orígenes): Establecido que la resurrección de Cristo es una obra de Dios muy superior a la creación, concluye Orígenes que la nueva creación ha de ser completa en todos los aspectos, porque por la muerte y resurrección de Cristo todas las criaturas se han reconciliado para siempre con Dios.

En el tiempo de la Reforma, volvemos a encontrar una revitalización de la primera interpretación. Incluso la Confesión de Augsburgo rechazará abiertamente la tercera. Sin embargo, nuevamente teólogos de la talla de F. Schleiermacher y A. Schweitzer volverán a ofrecer una nueva defensa de la tercera interpretación. Hoy en día gran parte de los teólogos modernos, tanto católicos como evangélicos, tienden a simpatizar abiertamente con la tercera interpretación. Desde luego, se trata de una discusión todavía abierta, con buenos argumentos tanto de uno y otro bando. En última instancia, se trata de un problema de orden hermenéutico, pero con evidentes implicaciones en lo eclesiológico y en la vida práctica de las comunidades.

Con respecto al testimonio de los testigos bíblicos, es cierto, que algunos pasajes tienden a apoyar más la primera interpretación, pero no es menos cierto que hay un conjunto importante de pasajes que tienden a respaldar la tercera. Así las cosas, y reconociendo, como se ha dicho, que la discusión sigue abierta, y difícilmente se logrará un consenso total, no cabe duda de que la doctrina tocante al destino final de los seres humanos, seguirá concitando el interés de cada generación y sus mejores exponentes en el debate teológico.

José Luis Avendaño,
Asociado de RYPC.


Referencias recomendadas
  • Jürgen Moltmann. La venida de Dios: Escatología Cristiana, Ed. Sígueme, Salamanca, 2004.
  • Medard Kehl. Escatología, Sígueme, Salamanca, 1992.
  • Y en general, todos los manuales de escatología cristiana.

 
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