Si la ciencia lo explica, ¿entonces no es Dios?

"Puesta de sol". Fuente: es.forwallpaper.com.
Antoine Bret, España

Introducción

A pesar de sus posiciones claramente opuestas, muchos ateos y creyentes parecen compartir una misma creencia: si la ciencia explica un fenómeno, Dios no puede estar involucrado. Esta actitud queda muy bien resumida por una famosa anécdota contada por Victor Hugo en su libro “Cosas Vistas”:

M. Arago tenía una anécdota favorita. Cuando Laplace público su mecánica celeste, el emperador [Napoleón I] lo trajo. El emperador se puso furioso.

–¿Cómo –gritó cuando vio a Laplace– Ud. hace todo el sistema del mundo, da las leyes de la creación, y a lo largo de su libro, no habla ni una sola vez de la existencia de Dios?

–Señor –respondió Laplace– yo no tuve necesidad de esa hipótesis.

Las cosas parecen simples: ¿por qué invocar a Dios cuando parece que entendemos? El premio Nobel de física Steven Weinberg dijo en 2008 en una entrevista con Newsweek, "Poco a poco, a medida que aumenta el número de fenómenos explicados por la ciencia, hay menos necesidad de explicaciones religiosas”1. Por otra parte, una web cristiana señaló en 2012 que el famoso bosón de Higgs no es más que un "esfuerzo totalmente secular por los científicos para explicar el universo sin Dios."2

¿Pero son las cosas realmente así de simples? Y, sobre todo, para un cristiano, ¿qué dice la Biblia de esta postura? Por supuesto, tuve que hacerme estas preguntas en 1993, cuando me convertí, mientras estaba preparando mi tesis de física en la Universidad de Orsay. Y es mediante la lectura (en parte, debo admitir) del Tratado Teológico-Político de Baruch Spinoza (1632-1677) que me di cuenta de que la Biblia no enseña eso en absoluto. En otras palabras, la Biblia no enseña que si la ciencia explica un acontecimiento, Dios no tiene nada que ver con él. Muy por el contrario.

Así que aquí me gustaría proporcionar una serie de ejemplos en los cuales la Biblia enseña muy claramente que Dios es el autor del hecho, y al mismo tiempo nos proporciona la explicación con claridad. ¿Cuáles son las consecuencias? Que el creyente no tiene por qué temer a las explicaciones científicas, ya sea que estemos tratando con la física o la biología.

Las citas bíblicas son de la traducción Reina Valera 1995.

Me envió Dios delante de vosotros

En Génesis 45.5, José dice a sus hermanos que Dios le envió en Egipto para salvarlos. La cosa esta clara para él, es Dios quien le llevó a Egipto. Sin embargo, si hay una historia que la Biblia cuenta con detalle, es la de José. Así que imaginemos por un momento que la Biblia no diga absolutamente nada acerca de los acontecimientos que llevaron a José a Egipto. Imaginemos que no tenemos nada más que Génesis 45.5 ¿Cómo reaccionaríamos si unos arqueólogos descubrieran una estela, o un papiro, contando la historia de un joven hebreo vendido por sus hermanos y que termino convirtiéndose en el hombre más poderoso de Egipto? Gran sería la tentación de negar el descubrimiento con el argumento de que no son los esclavistas que llevaron a José a Egipto, sino Dios y sólo Dios. Incluso podemos anticipar las objeciones: ¿Cómo saben que este esclavo es el José de la Biblia?, ¿Están seguros de que los períodos coinciden?, ¿Cuál es la fiabilidad de los métodos de datación?, etc.

Muchos arqueólogos pensarían haber asestado un golpe fatal a la Biblia. Muchos creyentes se sentirían amenazados y probablemente harían todo lo posible para ningunear el hallazgo. Sin embargo, la Biblia, la verdadera, no la imaginaria que acabo de idear, me da las dos versiones de la historia. Dios trajo a José a Egipto, y me alegra que también cuenta cómo lo hizo.

Cambió el corazón de ellos para que aborrecieran a su pueblo

Éxodo 1 nos dice en detalle cómo los egipcios olvidaron lo bueno que trajeron José y su familia. Frente al crecimiento de los hebreos, los egipcios se asustaron y "amargaron su vida con dura servidumbre en la fabricación de barro y ladrillo, en toda labor del campo y en todo su servicio" (Éxodo 1.13-14). Este primer capítulo conlleva un innegable aspecto sociológico.

Una versión algo abreviada de la misma historia aparece en los Salmos. Uno puede de hecho leer el Salmo 105.24-25: "[Dios] multiplicó su pueblo en gran manera y lo hizo más fuerte que sus enemigos. Cambió el corazón de ellos para que aborrecieran a su pueblo."

Mientras que Dios no parece intervenir en el primer capítulo del Éxodo, aquí en Salmos, Dios es el que cambia el corazón de los egipcios. En Éxodo 1, "los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, llegaron a ser numerosos y fuertes en extremo". En Salmos 105.24, Dios "multiplicó su pueblo en gran manera”. En Éxodo 1, " se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José, y dijo a su pueblo: ‘Mirad, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y fuerte que nosotros. Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique’ ". En los Salmos, es Dios quien cambia el corazón de los egipcios. En resumidas cuentas, Éxodo 1 narra una historia en la que Dios "no hace nada". Y los Salmos nos dicen que Dios "lo hizo todo".

Estas dos historias son, evidentemente, las dos caras de una misma moneda. Pero nos demuestran, entre otras cosas, que no tenemos que elegir entre una explicación "sin Dios" y otra "con Dios." Aquí es la Biblia misma la que ofrece las dos versiones.

Hace salir su sol...

¿Por qué sale el sol? Porque la Tierra gira, y una ley de la física que lleva el dulce nombre de "conservación del momento angular" hace que ésta no pare el día de mañana3. La misma ley explica por qué la tierra gira al mismo ritmo desde hace siglos. En resumen, sería difícil tachar de misterio científico la existencia de días de 24 horas.

Sin embargo, Jesús dice en Mateo 5.45 "vuestro Padre que está en los cielos… hace salir su sol." Más claro, agua. ¿Acaso la ciencia se equivoca al decir que el sol sale porque la tierra gira? Con miles de satélites en órbita terrestre, y varios centenares de sondas interplanetarias viajando por el sistema solar4, no queda ninguna duda de que la Tierra gira sobre su eje, y alrededor del sol.

Así que hay que enfrentar los hechos y aceptar lo que Dios nos dice en la Biblia y en la observación de la naturaleza: El sol sale porque Dios lo hace salir, y también porque el momento angular se conserva. Ambas cosas son ciertas simultáneamente.

Y llover...

En la misma línea, ¿por qué llueve? Debido a que el sol evapora el agua de los mares y el aire no puede contener más que una determinada cantidad de agua. Digamos para simplificar, que el agua que se evapora tiene que caer tarde o temprano. Esto es lo que hace la lluvia. La ciencia aquí es más compleja que la involucrada en la salida del sol. Por eso podemos predecir que el 1 de Enero de 2020 el sol saldrá a las 9:06 horas en Londres, mientras que nadie sabe, ni puede saber, si lloverá ese día en esta capital (aunque siendo el Reino Unido, es muy probable que llueva de todos modos).

Incluso si la ciencia involucrada es más compleja, nadie pretendería decir que el fenómeno de la lluvia es inexplicable o que no está explicado. Sin embargo, Jesús nos dice en Mateo 5.45 "vuestro Padre que está en los cielos... hace llover."

Conclusión

Podrían multiplicarse fácilmente los ejemplos. Génesis 9.13, "Mi arco he puesto en las nubes" ¿niega las leyes de la refracción de la luz que rigen el arco iris? Salmo 71.6, "del vientre de mi madre tú fuiste el que me sacó ", ¿pondría en duda la existencia de los médicos parteros? Mateo 6:26, "vuestro Padre celestial... alimenta [las aves]", ¿podría librar a las lombrices de una vida dedicada al temor de los gorriones? Hechos 14.17, "dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos ", ¿acabará con la conservación del momento angular (otra vez, el mismo)? La acción de gracias que pronunciamos antes de comer, "gracias por estos alimentos que nos das," ¿nos libra de ir de compras?

El miedo a la explicación lleva a muchos creyentes a vivir temerosos de la ciencia. Éste genera un “dios de los vacíos” condenado a refugiarse en las tierras incógnitas de la ciencia. Esta concepción es muy desafortunada por varias razones.

  1. Para empezar, no se corresponde con el Dios de la Biblia. Los ejemplos anteriores demuestran que Dios no sólo está aquí para llenar los vacíos que la ciencia deja. Ya que aun cuando lo entendamos o no (este último es mi caso), Dios está en el vacío y en todo su alrededor. Él hace salir el sol, a pesar de que la ciencia involucrada en este fenómeno se ha establecido hace mucho tiempo. Si para terminar con el cristianismo fuera suficiente proporcionar una explicación científica de un hecho bíblico atribuido a Dios, bastaría un simple amanecer.

  2. Pero además, esta concepción divina da a luz a un dios muy pequeño, sin mayúscula. ¿Qué tipo de dios es éste, que no tiene nada que hacer en los fenómenos que sus criaturas entienden gracias a la ciencia? En lugar del Dios bíblico que "hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay " (Hechos 14.15), el “dios de los vacíos” ve su alcance limitado a lo que la ciencia no entiende... aun. La cuestión no es si la ciencia llegara a explicarlo todo, dejando el “dios de los vacíos” sin vacíos que tapar. La cuestión es simplemente que Dios es más grande que todos los vacíos.

  3. Por último, y quizás sea una razón más personal, es que lamentablemente nos lleva a perder la emoción de experimentar la sensación de levantar parte del velo y entender, aunque sea desde lejos, la obra de Dios. La prueba del motor de un Ferrari sin duda despierta admiración por el ingeniero que lo concibió. La historia de José cuenta mucho sobre la sabiduría y la compasión de Dios. Y la belleza de las leyes de la naturaleza dice mucho de su inteligencia.

Albert Einstein escribió en "Cómo veo el mundo": “El sentimiento religioso de los científicos toma la forma de un extasiado asombro ante la armonía de la ley natural, que revela una inteligencia de tal superioridad que, comparada con ella, todo el pensamiento sistemático y la actuación de los seres humanos es un reflejo absolutamente insignificante."5 Tantas experiencias prohibidas para quien teme a la ciencia en vez de acogerla con serenidad.

Versión levemente modificada de un artículo publicado en el sitio francés Science & Foi.
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  1. In Search of the God Particle. Newsweek, 23 Marzo, 2008, http://www.thedailybeast.com/newsweek/2008/03/23/in-search-of-the-god-particle.html.
  2. The Matter of Mass—Making Sense of the “God Particle”. Answers in Genesis, 5 Julio, 2012. https://answersingenesis.org/physics/higgs-boson-god-particle/the-matter-of-massmaking-sense-of-the-god-particle.
  3. La misma ley explica por qué un patinador gira cada vez más rápido cuando cruza los brazos.
  4. Se pueden contar en http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Misiones_espaciales
  5. Einstein, Albert. The World As I See It. New York, Citadel Press, 2006. p. 35

ACERCA DEL AUTOR
Antoine Bret, especialista en física de plasmas, es profesor en la Universidad de Castilla-La Mancha, España. En adición, ha sido académico visitante en el Depto. de Astrofísica de la Universidad de Harvard. Ingeniero del Ecole Supérieure d'Electricité y Doctor en Física por la Universidad de Orsay, Francia, ha escrito más de 80 artículos en journals. También fue pastor de una iglesia evangélica en Madrid y responsable de una editorial cristiana. Es el autor de los libros “The world is not 6000 years old- So what?" y "The Energy-Climate Continuum: Lessons from Basic Science and History".
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