Acompañamiento pastoral en situación de pobreza en Buenos Aires - Argentina, Parte I


Gustavo Daniel Romero, Argentina.

El acompañamiento pastoral es una tarea de la iglesia. Es el cuidado, por parte de la comunidad cristiana, a personas que pasan por dificultades en diferentes etapas de sus vidas.

El acompañamiento pastoral es una expresión de la koinonía; es decir: se establece una comunidad de cuidado mutuo. Para el contexto latinoamericano, la diaconía es lo que más se aproxima al acompañamiento pastoral, debido a las precarias condiciones sociales y económicas halladas aquí.

He encontrado cuatro modelos distintos de acompañamiento en las iglesias evangélicas:

  1. Fundamentalista: La Biblia es el único instrumento, rechazando toda perspectiva psicológica.
  2. Evangelical: Integra la psicología con la teología. El objetivo es ayudar a la persona a volverse más humana y una mejor cristiana.
  3. Modelo histórico de liberación y crecimiento, que incumbe a toda la comunidad, con énfasis en una red de apoyo.
  4. Modelo contextual: Acompañamiento en grupos que se reúnen para apoyarse mutuamente en una causa de liberación.

Para construir un acompañamiento pastoral adecuado, debe desenvolverse una perspectiva plural que incluya una hermenéutica, el contexto, lo psicosistémico, la cultura, una terapia comunitaria y una visión del poder en el acompañamiento pastoral.

Una experiencia de acompañamiento a familias multiproblemáticas de bajos recursos

Son aquellas familias que presentan diversas dificultades que les impiden desempeñar su tarea de sustento, guarda y educación de niños menores. Esas familias deben ser una de las prioridades del trabajo pastoral de las iglesias para romper con la “etiqueta” de excluidos e integrarlas como parte de la sociedad. Para ello, las iglesias protestantes tradicionales deberían tener conocimientos para una hermenéutica popular y para vincular sus conocimientos psicológicos con la teología. En tanto que, los visitadores, muchas veces no poseen ninguna formación psicológica.

Se realizó una investigación con tres objetivos:

1) A través de la práctica del acompañamiento con familias multiproblemáticas, conocer sus estructuras;

2) Verificar la viabilidad del instrumental de la Terapia estructural y Narrativa para atenderlas, y

3) Aportar elementos para el acompañamiento pastoral a estas familias.

Una terapia estructural de familias permite analizar la estructura de la familia, verificando sus patrones de interacción, sus subsistemas y jerarquías. Este es un enfoque que viene “de afuera”.

El análisis basado en la Terapia Narrativa puede ser entendido como un enfoque que viene de “adentro”. El investigador se encuentra inmerso como analizador, por lo que no es neutro. El discurso narrativo permite que las personas puedan hablar y hacer su interpretación, al contrario de la forma tradicional de apenas ser analizadas y patologizadas.

En esta investigación, se verificó que las familias de bajos recursos tienen estructuras de funcionamiento distintas debido a las condiciones precarias de sobrevivencia en que se encuentran. Dependen más de las redes de parentesco, tendiendo a habitar en agrupamientos de varias familias en un mimos terreno o próximas unas de otras. Debido a que esas familias pasan por constantes crisis causadas por problemas sociales, en su caso hay una necesidad especial de ayuda poiménica.

Al ser cuidadas, son motivadas para también cuidar de otros y otras, desarrollando una red de solidaridad. En esa red no hay sólo un líder en el centro, pues la tarea de cuidar es distribuida entre los miembros laicos de la comunidad que también pueden ser entrenados para el acompañamiento pastoral.

Una de las formas encontradas para trabajar con personas oprimidas a fin de que puedan asumir su poder y responder de forma creativa, es el método de capacitación, para que no se de el que unos mantengan el poder mientras otros permanecen débiles.

Como estas familias tienen a buscar soluciones para problemas urgentes, procuran soluciones inmediatas y no dedican mucho tiempo al acompañamiento.

En ningún momento de este estudio se pensó en elaborar un modelo para el acompañamiento pastoral con familias de bajos recursos; su propósito fue trazar líneas que sirvan para que los agentes de la pastoral puedan cumplir su tarea poiménica. En esa búsqueda de pautas se elaboró un método de trabajo con esas familias, basado en aportes teóricos de la Terapia Estructural de Familias y de la Terapia Narrativa.

El consejero dosificaba su poder para permitir que la familia participase más del proceso en busca de soluciones. Tal vez esta flexibilidad deba ser más ejercitada cuando se trabaja con culturas distintas entre la de los consejeros y la de las aconsejadas.

Son familias multiproblemáticas, pues no presentan un solo problema sino que, debido a la situación estresante en que viven, enfrentan muchas dificultades que se suman a las ya existentes. En el acompañamiento a estas familias el objetivo no fue el de resolver todos los problemas, sino el de ayudar en la resolución de aquellos más urgentes y de capacitarlos a enfrentar de forma más adecuada sus dificultades.

Estas familias presentan estructuras que son influenciadas por el sistema patriarcal, al mismo tiempo que se presentan como matrifocales. De esta manera, el hijo varón se torna no sólo en defensor de la madre, sino también en su proveedor. Esta relación próxima con la madre crea una situación de ambivalencia para con el padre. El padre, por un lado, depende de su esposa como madre, por otro parte, es violento. De esta manera consigue ubicarse en su postura irresponsable, pues su aspecto machista encubre su dependencia.

En el sistema patriarcal machista de familia, la mujer se encuentra al mismo tiempo en la posición de víctima del marido y en la de madre. El hijo se halla triangulando en este sistema. La triangulación del padre puede ser vista en el uso del hijo para distanciarse de la mujer madre. En tanto el hijo es cuidador de la madre, el padre puede ser macho e independiente.

El hijo cumple un papel de marido substituto y es el par preferido de la madre. Una hija bella muchas veces es utilizada como señora de la casa y hace el servicio doméstico, ya que la madre trabaja afuera.

Es llamativo el abuso del alcohol. Cuando el padre abusa de esta bebida, se infantiliza, y al mismo tiempo el alcohol parece ser una fuga de la relación frustrada con su esposa. El alcoholismo y la violencia doméstica muchas veces van juntos.

En la familia patriarcal machista, la mujer se halla impotente. Es objeto de violencia y de asedio sexual, es abandonada y tiene la responsabilidad de cuidar de los hijos. Para la mujer, la maternidad es un refugio que construye en relación a sus hijos una posición de poder para sustentarse física, económica y socialmente contra el poder masculino.

Por parte del hombre, la matrifocalidad familiar le sirve para continuar en su dependencia infantil, entregándose a los cuidados de la madre y afirmando su sexualidad a través de la búsqueda de objetos sexuales fuera de la familia.

En relación a las hijas, la triangulación del padre se da de tal modo que ellas son posesión del padre, objeto sexual prohibido para él, por esto se da tanto énfasis a la virginidad. Ellas se crían con una autoimagen de ser posesión de un hombre. Así pasan de ser posesión del padre a serlo del marido.

En las familias multiproblemáticas las estructuras parecen caóticas, y las relaciones entre sus miembros son inconstantes y rígidas. Como este tipo de familias de bajos recursos, en general, se encuentran solas, presentando conflictos con la familia extensa, pocos amigos y una relación distante e inadecuada con las instituciones, no pueden ser acompañadas sin que se establezcan contactos con otros sistemas.

Sin una red de apoyo, el acompañamiento psicológico no funciona. Muchas veces las instituciones que ofrecen ayuda son ineficientes, controlando la vida de las personas, volviéndolas más dependientes, y el problema se vuelve crónico, pues se tornan más ineficientes las soluciones que ellas buscan para resolver sus problemas.

Si la comunidad eclesial funciona como una red de apoyo, ella se podrá unir a la familia, haciendo de intermediaria con otros sistemas para que se produzcan cambios. El objetivo no es desresponsabilizar a las familias.

Muchas veces la familia no viene toda junta y el contacto puede ser hecho apenas con algunos de sus miembros o con sólo un miembro de ella. Una perspectiva multisistémica de abordaje permite que en el acompañamiento pastoral sea posible ayudar a una familia en que no todos sus miembros participan directamente.

Los agentes de pastoral deben redireccionar su visión pastorcéntrica y trabajar junto con laicos y profesionales de diversas áreas. Su función es entrenar a los laicos para que puedan asumir juntos la tarea orientada por un objetivo común. Una perspectiva multisistémica implica una visión de redes de apoyo que una comunidad, en su pluralidad, puede fomentar.

Las culturas populares son extremadamente religiosas. Un aspecto cultural importante es la feminización de la pobreza.

La terapia o el acompañamiento psicológico de familias no ofrece soluciones mágicas para la pobreza.

Las estructuras de las familias de bajos recursos tiende a ser monoparental, siendo en general encabezadas por mujeres. El hijo mayor asume el papel de “padre substituto” porque una madre no consigue mantener su supervisión debido a factores de tiempo y energía. Muchas de estas familias tienen las fronteras internas inadecuadas. Por esto, los patrones de resolución de conflictos son deficientes y sus capacidades de tomar decisiones, fracasan. Cuando eso sucede, el sistema no se autorregula y la familia negocia los conflictos internamente.

La Terapia Estructural de Familias es importante para el acompañamiento pastoral con familias de bajos recursos porque permite que ellas se sientan aceptadas y puedan establecer objetivos claros para la resolución de sus problemas porque permite que ellas mismas se sientan aceptadas y puedan establecer objetivos claros para la resolución de sus problemas, realizando cambios en su funcionamiento.

El uso de la Terapia Narrativa ofrece un enfoque distinto y permite ocupar una laguna dejada por la Terapia Estructural. Las narrativas, en donde las familias cuentan y recuentan en las sesiones de asesoramiento psicológico, muestran como se sienten sin poder y cómo los problemas atraviesan sus vidas.

Este abordaje apunta a una redefinición de sus experiencias, pudiéndose aprehender como autoras de su propia historia. El acompañamiento pastoral no significa solamente ayudar a las personas en sus necesidades espirituales y psicológicas, sino también auxiliarlas a encontrar caminos para cambiar una situación que genera la opresión.

De acuerdo a la perspectiva sistémica, un cambio en un subsistema también provoca un cambio en el sistema. Si una familia es ayudada a cambiar, podrá influenciar a otras a hacer lo mismo.


Referencias bibliográficas
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  • Schmiedt Streck, Valburga. Terapia familiar e aconselhamento pastoral: uma experiência com famílias de baixos recursos. São Leopoldo: Sinodal, 1999.

ACERCA DEL AUTOR
Gustavo Daniel Romero es Licenciado en Administración, en Psicología (con honores) y Residente en Administración Hospitalaria de la Universidad de Buenos Aires. Licenciado en Teología de la Universidad Bíblica Latinoamericana y el Instituto Bíblico Buenos Aires. Con capacitación ministerial en el ISEDET y un Diplomado Superior en Organizaciones de la Sociedad Civil en la FLACSO, es miembro ad honorem del think tank "Fundación Esperanza" (área Economía), funcionario del BCRA y colaborador de "La Economía Online".
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