viernes, mayo 04, 2012

El concepto del “Hijo del hombre” en Marcos

Dámaris Ruyán

Introducción

El hijo del hombre es un título de honor que Jesús utiliza con frecuencia en los Evangelios para referirse a sí mismo. La designación neotestamentaria griega “Hijo del hombre” es traducción literal de la expresión paleotestamentaria hebrea ben adam.1 Alude al hecho de que Jesús participa de la misma naturaleza de los hombres.2 Este título es usado en los cuatro evangelios. En Marcos el uso de este término es leído catorce veces: dos veces al comienzo (2:10, 28), siete veces en el medio (8:31, 38; 9:9,12, 31; 10:33, 45) y cinco veces hacia el final (13:26; 14:21, 41bis ,14:61)3. El presente trabajo hace un estudio del concepto “Hijo del hombre” antes de Cristo, el significado del término para la mentalidad judía en los tiempos de Jesús y el uso en las diferentes citas de Marcos.

I. El concepto del “Hijo del hombre” a. C.

La utilización del concepto “Hijo del hombre” en el Nuevo Testamento tiene su origen inmediato y su fundamento en el Antiguo Testamento.4 La principal fuente del concepto Hijo del hombre es Daniel 7:13-14, esto se sustenta porque es indudable que existe una relación entre el Hijo del hombre y la figura de Dn 7. El nexo se manifiesta en la clara alusión de Jesús a Dn 7 cuando predice, en presencia de sus jueces, que el Hijo del hombre vendrá sobre las nubes.5 En Daniel 7 el Hijo de hombre se opone a la brutalidad de las cuatro bestias que representan los imperios del mundo (Dn 7:19-20).6 Así también se refiere a una figura celestial que recibe de Dios autoridad, gloria y un reino indestructible.7 Mowinckel considera:

…que hacia el año 200 a.C., o antes, existía en el judaísmo la concepción de un ser celestial en forma humana (“uno como un hombre”), el cual, al finalizar esta era y comenzar la era escatológica, aparecería y recibiría de Dios poder y autoridad para gobernar en su nombre a todos los reinos y pueblos. Al parecer también desempeña una función en el juicio del mundo que precede a su toma de poder y que está manifiestamente implicado en su entronización como señor del mundo.8

Otro aspecto importante del concepto Hijo del hombre que se basa en Dn 7, es que debía poseer alguna característica especial que le distinguiera de todos los demás seres celestiales (ángeles y espíritus) que rodeaban a Dios en los cielos.9

Acerca del concepto Hijo del hombre se encuentran similitudes en otras fuentes precristianas como en el libro Etíope de Henoc (cáps. 37-41). Ésta es una obra de gran relieve en donde el “Hijo del hombre” aparece como aquel cuyo nombre es pronunciado por el Anciano de días al principio de la creación.10 La función escatológica del Hijo del hombre se manifiesta como juez y rey de los justos. En este libro es llamado también expresamente Mesías.11

Otras fuentes que se disponen para el conocimiento de las concepciones judías acerca del Hijo del hombre son: los Apocalipsis de Shealtiel, Ezra y Baruc, pero se ha de tener en cuenta que la concepción del Hijo del hombre no se encuentra pura y sin mezcla.12 En el Apocalipsis de Ezra, el Hijo del hombre surge de las olas del mar alzándose sobre las nubes como un salvador (c.13).13 Se halla la figura del Mesías ampliada por una serie de elementos del Hijo del hombre. El Mesías es un hombre mortal del linaje de David y su reinado un interregno inmediatamente anterior al nuevo eón, mas donde, a pesar de todo, es revelado de un modo sobrenatural y ostenta rasgos precedentes del concepto acerca del paraíso.14

II. El “Hijo del hombre” en la mentalidad judía en tiempos de Jesús

Al tomar en cuenta cada una de las fuentes apocalípticas de donde se genera el concepto del Hijo de hombre, se puede observar una mentalidad judía inclinada a darle un sentido escatológico y mesiánico al concepto. En la apocalíptica, el Hijo del hombre no es lo mismo que el Mesías.

La expresión “el Hijo del hombre” era un calificativo corriente y comprensible del celestial libertador escatológico en el que creían y al que esperaban. Este calificativo transmitía aspectos esenciales de su naturaleza y de su ser.15 Su apariencia sería humana y poseería ciertos rasgos humanos, pese a pertenecer a otra esfera, al mundo celeste16 Este Hijo del hombre sería la expresión (personificación) de Dios pero al mismo tiempo, sería una reinterpretación de las viejas esperanzas mesiánicas; por eso tiene rasgos de este mundo y aparece como figura independiente de Dios y cercana a nuestra historia.17

Hay varios indicios de que al Hijo del hombre se le llamaba Hijo de Dios. Lo cual implica una relación mucho más estrecha con Dios, más estrecha que la de cualquier hombre, más que la del hijo de David.18 Mowinckel describe al Hijo del hombre esperado por los judíos como:

Hijo del hombre apocalíptico carece de existencia terrena o humana. Es un ser puramente celestial, que nada tiene que ver con la humanidad antes de su parusía, cuando llegue el fin y se manifieste como juez y como conquistador de Satán, del ejército de la maldad y de los reyes gobernantes de este mundo. No se humilla para ser como nosotros y hacernos sentir el deseo y el valor de ser como él. No es el Hijo del hombre “venido de la carne”. Correspondía al futuro el demostrar esa realización de hombre ideal.19

En los tiempos de Jesús entonces, la figura del Hijo del hombre era ya conocida como apocalíptica. Los judíos esperaban al Hijo del hombre como un personaje que tenía una relación particular con Dios y quien lo representaría como profeta e incluso como Mesías.20

III. El uso “Hijo del hombre” en Marcos

Al conocer la concepción judía acerca del Hijo del hombre, se amplia mucho más el panorama del evangelio de Marcos. El autor de Marcos y la comunidad judía sabían lo que implicaba que Jesús se llamara a sí mismo Hijo del hombre. Los líderes judíos entendían esta frase como apropiación de un derecho reservado a Dios, y por lo tanto era una blasfemia.

Sin embargo, en Marcos se puede observar a Jesucristo ampliando el concepto. Jesucristo hace del concepto Hijo del hombre una expresión clara y a la vez ambigua, la cual revela y a la vez oculta su identidad.21 Como anteriormente se explica, Marcos cita catorce veces la expresión “Hijo del hombre” y Pikaza hace la siguiente división la cual ayuda a entender mejor cómo se desarrolla este tema en el evangelio de Marcos:

a) Están por un lado las palabras en que Jesús aparece refiriéndose a su propia actividad sobre el mundo, llamándose a sí mismo hijo del hombre: dispone de poder para perdonar los pecados (2:10), es dueño del sábado (2:28)... b) Están por otro lado los textos en que afirman que es necesario que el hijo del hombre muera y resucite, en especial las predicciones de la pasión en Mc 8:31, 9:9,12, 31; 10:33, 45 con paralelos en Mt y Lc. Hay, finalmente, unos pasajes en que el hijo del hombre se precisa en forma de figura escatológica. Dentro de esta unidad final se encuentran dos grupos fundamentales: 1. El primero asegura que quien niegue a Jesús (o sus palabras) en el mundo será negado por el hijo del hombre cuando venga en la gloria de su Padre pare el juicio (Mc 8:38 y Mt 10:32.33) 2. El segundo se refiere neutralmente a la venida del hijo del hombre en el final del tiempo (Mc 13:26; 14::62 par).22

a. Autoridad de Jesús sobre la ley (2:10,28)

Se nota que conforme se va revelando la Escritura acerca del Hijo del hombre, se va revelando aún más cómo Jesucristo vino a cambiar los paradigmas existentes en ese momento acerca del Hijo del hombre. El evangelio de Marcos comienza citando en 2:10 a Jesús, hablando de sí mismo. El Hijo del hombre es descrito como alguien con autoridad para perdonar pecados, lo cual representa una innovación teológica. Al Hijo del hombre de la tradición apocalíptica nunca se le atribuye esta función. Marcos utiliza este título de nuevo con diferentes significados.23

Esta auto designación revela la comprensión que tiene Jesús de su misión, conciencia que adquiere verdadero significado a la luz de la cruz y de la resurrección. Elementos que a la luz de la apocalíptica tardía vienen a dar un giro particular, se subvierte la relación privilegiada y triunfalista que tiene el Hijo del hombre Jesús reclama la autoridad del Hijo del Hombre sobre la ley (2:28), en presencia de los escribas. Se presenta como un ser autónomo de la religiosidad del templo y crítico de los códigos de pureza y deuda. Jesús demuestra la eficacia del perdón que él ofrece cuando el paralítico se levanta de acuerdo a la nueva Palabra de Jesús (2:10).24

b. Las predicciones de la pasión del Hijo del hombre (8:31, 9:9,12, 31; 10:33, 45)

El concepto del Hijo del hombre del judaísmo de la época de Jesús no concibe la extraña idea de un Mesías muriendo expiatoriamente por el pueblo.25 Schmid considera:

El contenido que Jesús da al título Hijo del hombre no se puede explicar a partir de la apocalíptica, sino de la propia conciencia de sí mismo. Jesús quería, al elegir precisamente este nombre no corriente en el pueblo, alejar la interpretación política terrenal de su personas y misión inherente al nombre de “Mesías”. Por eso se llama a sí mismo el “Hijo del hombre” y no el Mesías.26

El Hijo del hombre sufriría y moriría por lo tanto Jesucristo enseña a sus discípulos (8:31) que debía morir por expresa voluntad del Padre (Jn 3:16), por promesa propia (Sal 49:7), conforme a la profecía (Is 53) y fundamentalmente por las demandas de la ley (Gn 2:17).27 Jesucristo padecería (Mc 8:31,9:12), sería entregado por los principales líderes (Mc 10:33), daría su vida en rescate por muchos (Mc 10:45) pero después de tres días debía resucitaría (Mc 9:9).

Marcos expresa la profunda humillación del Hijo del hombre, entregado a los hombres y sometido a ellos, es por ello que se encuentra aquí una conexión entre la figura del Hijo del hombre y del siervo de Yahvé que aparece sólo en los evangelios.28

c. Profecías acerca de su manifestación gloriosa (8:38; 13:26; 14:62).

En esta parte de Marcos presenta la relación que hace Jesucristo con el Hijo del hombre del AT. Jesús tiene la conciencia de ser el siervo sufriente de Dios de Is 53:41. Y esta figura de pasión se mezcla en su testimonio sobre sí con la figura de gloria del Hijo del hombre de Daniel. Jesucristo no solo será el Mesías futuro, el destinado para el Mesías sino que es ya, el Mesías en su existencia terrena.29

El Hijo del hombre es pues el Hijo de Dios a quien Mc interpreta como el que viene sobre el mundo después de haber dejado la gloria divina en que se hallaba.30 Su carácter sobrehumano se manifiesta en la forma en que trata a la tradición judía, promete la entrada en el reino de Dios a determinada categoría de hombres (Mt 5:3-12, Lc 6:20-26), excluyendo a otros de él. De seguirle depende la vida eterna (Mc 8:38, Mt 10:32s, Lc 12:8). Jesucristo crea por medio de su sangre, expiatoria para muchos (Mc 10:45), un nuevo orden de salvación (Mc 14:24).31 A Jesucristo pertenecen, como futuro juez que se manifestará en poder y gloria (Mc 8:38, 13:24,37), la reunión de los elegidos (Mc 13:27) y el juicio final, que decidirá sobre la salvación o la perdición eterna de cada hombre (Mt 25: 31-46).32

Conclusiones

El concepto del “Hijo del hombre” expresado en Marcos se entiende mucho más a la luz de la concepción judía de la época de Jesucristo. Daniel y la apocalíptica precristiana ya había sentado las bases en la mentalidad judía de cómo sería el Hijo del hombre. Sin embargo, Marcos nos presenta una paradoja acerca del Hijo del hombre: un Hombre con autoridad para perdonar pecados, Señor de las leyes judías, un Hombre que padecería, sufriría y moriría pero al final resucitaría. El Hijo de hombre triunfante y coronado por Dios, sentado a la diestra de Dios. El Hijo del hombre, significa pues la presencia actual del hombre, y más aún, del siervo Jesús, en la espera de la confirmación y de la glorificación divina.33

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  1. Karl Hermann Schelkle, Teología del Nuevo Testamento II (Barcelona, España: Biblioteca Herder, 1977), 287-8.
  2. Xabier Pikaza, Los orígenes de Jesús: ensayos de cristología bíblica (Salamanca, España: Ediciones Sígueme, 1976), 180.
  3. William Hendricksen, El evangelio según San Marcos (Grand Rapids, Michigan, EE.UU.: Libros Desafío, 1998), 93.
  4. Schelkle, Teología del Nuevo Testamento II, 287-8.
  5. Sigmund Mowinckel, El que ha de venir y mesianismo y Mesías (Madrid, España: Actualidad Bíblica, 1975), 384.
  6. Guillermo Cook y Ricardo Foulkes, Marcos (Miami, Florida EE.UU.: Editorial Caribe, 1993), 99.
  7. Osvaldo D. Vena, Evangelio de Marcos (Miami, Florida, EE.UU.: Sociedades Bíblicas Unidas, 2008), 54.
  8. Mowinckel, El que ha de venir y mesianismo y Mesías, 383.
  9. Ibid., 384.
  10. José María González Ruiz, Evangelio según Marcos (Verbo Divino, 1988), 42.
  11. Ibid.
  12. Mowinckel, El que ha de venir y mesianismo y Mesías, 388.
  13. González Ruiz, Evangelio según Marcos, 42.
  14. Mowinckel, El que ha de venir y mesianismo y Mesías, 388-9.
  15. Ibid.
  16. Ibid., 397.
  17. Xabier Pikaza, Los orígenes de Jesús: ensayos de cristología bíblica (Salamanca, España: Ediciones Sígueme, 1976), 185.
  18. Mowinckel, El que ha de venir y mesianismo y Mesías, 402.
  19. Ibid., 419.
  20. González Ruiz, Evangelio según Marcos, 42.
  21. Cook y Ricardo Foulkes, Marcos, 99.
  22. Xabier Pikaza, Los orígenes de Jesús: ensayos de cristología bíblica,186.
  23. Osvaldo D. Vena, Evangelio de Marcos, 54.
  24. Cook y Foulkes, Marcos, 100.
  25. Josef Schmid, El evangelio según San Marcos (Barcelona, España: Editorial Herder, 1973), 233.
  26. Ibid., 234.
  27. Hendricksen, El evangelio según San Marcos, 333.
  28. Schelkle, Teología del Nuevo Testamento II, 291.
  29. Schmid, El evangelio según San Marcos, 236.
  30. Pikaza, Los orígenes de Jesús: ensayos de cristología bíblica,189.
  31. Schmid, El evangelio según San Marcos, 237.
  32. Ibid., 237-8.
  33. Schelkle, Teología del Nuevo Testamento II, 297.

 
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