El acompañamiento pastoral frente al coaching espiritual

Raúl Méndez Yáñez, México.

Las sociedades contemporáneas tienden al carácter plural, individualizado y caracterizado por las conexiones entre lo global y lo local, en un fenómeno conocido como “glocalización”. Esta tendencia es un desarrollo histórico lineal para algunos lugares, una reformulación de los derroteros nacionales para otros, y un atentado planificado para las comunidades marginales no-primermundistas, atentado que Díaz-Polanco llama “etnofagia”1.

Para aquellos lugares donde la glocalización se presenta como una nueva fase, más que de ruptura de continuidad2, con la historia utópica de la metanarrativa planetaria3, la religión urbana adquiere rasgos mediáticos, corporativos y gentrificados. Es decir, los lugares más significativos que las viejas teorías de la secularización le negaban. Estos rasgos han sido detectados, confirmados y evaluados por diversas investigaciones on y off line, así como por observatorios académicos y civiles. Como ejemplo está el Pew Forum of Religion en Estados Unidos, avocado al seguimiento del fenómeno religioso en los ítems más relevantes para ese país como política y elecciones, ciencia, pobreza, desigualdad, entre muchos otros. En Latinoamérica también existen este tipo de esfuerzos como el Observatorio Eclesial por mencionar sólo una de las múltiples organizaciones dedicadas a esta empresa de lectura transversal de lo que ocurre con la religión en estos días.

La existencia de recaudos ortodoxos , conservadores o fundamentalistas, judíos, cristianos e islámicos, por señalar un rasgo típico de algunos sectores de las religiones abrahámicas, que abjuran de la pluralidad, la individualización y la intromisión de valores exógenos a los tradicionales no han tenido el resultado por ellos esperados, y la población en general siguen transitando hacia valores y prácticas religiosas glocalizadas.

Una forma en la que se puede detectar estas transformaciones religiosas es atendiendo a la práctica pastoral de las iglesias evangélicas y a las necesidades espirituales de los sectores de clase media y media alta.

Acompañamiento pastoral

De una pastoral vertical, vigilante y con mandatos categóricos para todas las esferas de la existencia, los sectores evangélicos en Estados Unidos y luego Latinoamérica pasaron, a finales del siglo al “acompañamiento pastoral” (también presente en el catolicismo). Este acompañamiento en su modalidad de terapia, fue un efecto de la influencia de la psicología en la práctica pastoral al detectar en las comunidades de clase media, media alta la necesidad de un acercamiento más racional y dialógico.4

La pastoral tuvo entonces un fin terapéutico, ayudar al creyente a atender aspectos de vicio, problemas familiares, depresión, etc. Se buscaba dar un nuevo rostro a la práctica pastoral acorde a los nuevos tiempos con una metodología si bien “moderna”, pasada por el crisol dogmático conservador5. Debe destacarse que esta práctica de acompañamiento pastoral no encontró eco ni en la clase baja y media baja de sectores pentecostales, ni en denominaciones históricas debido a los capitales de conocimiento y de práctica requeridos para entender y ser participante en esta metodología.

No obstante, este nuevo rostro de la práctica pastoral pronto demostró sus propios límites al tratar a los homosexuales como personas que más que “acompañamiento” requerían explícitamente una cura y atención clínica, psicológica y hasta psiquiátrica pues se trata, en su perspectiva, de un padecimiento mórbido. Este límite se desprende de una característica del acompañamiento pastoral: el eclesiocentrismo, o bien su carácter institucionalizado (normativizado según ideas rectoras). Por lo tanto tampoco se presta acompañamiento pastoral a quien no se encuentre afiliado confesionalmente a la organización religiosa que lo ofrece.

Desde la conspiración de Acuario

Pero las “necesidades espirituales” existen allende los sectores evangélicos. En particular se encuentran en el perfil del Spiritual but not religious, que por economía aquí se le llamará sólo Spiritual. Este target (público objetivo) se asume con una identidad de protesta pues se ve a sí mismo como crítico, que duda de las religiones establecidas, pero busca experiencias y conocimientos trascendentales. Es decir, es un perfil “sesentero”, que cobro intensidad y atención mediática en la pasada década de los 60’s en los inicios de lo que ahora se llama “La nueva era”, “esa naranjada” diría Harold Bloom6. Desde luego sus raíces son más antiguas, desde los primeros movimientos “espiritistas” en el siglo XIX, y aun antes en forma de sociedades secretas en el Renacimiento, en grupos alquimistas de la Época Medieval, gnósticos de la antigüedad, sin que, claro, se esté hablando de una línea evolutiva lineal.

“La conspiración de Acuario” o el movimiento de la Nueva Era es una descentralización de las necesidades espirituales ofertadas originalmente a un sector de clase media (luego llegando a otros niveles socioeconómicos) como una alternativa a las iglesias oficiales. Poco a poco, según nos dice Víctor Turner, se fue pasando de la communitas (anti-estructura) hacia grupos igualmente institucionalizados7, diversificados, transnacionalizados y dirigidos específicamente al perfil Spiritual.

¿Qué busca el Spiritual? Es fácil si se entiende qué no busca. No busca pagar “diezmos”, aunque sí puede invertir gustosamente en forma de donaciones o compra de merchandising “espiritual” o de “superación” (libros, discos, asistencia a congresos); no busca una autoridad pastoral, sino un Guía; no busca reglamentaciones eclesiásticas, sino la pertenencia a un grupo; no busca constreñimientos litúrgicos sino un ambiente club más libre y lúdico; no busca el estigma de pertenecer a una religión oficial (conformismo) ni a una minoría religiosa (extravagancia), sino poseer una membrecía de exclusividad.

Respecto a sus canales de comunicación, estos no están abarrotados de predicadores itinerantes, llamados al arrepentimiento ni “folletos”. Se trata de lo que las antropólogas mexicanas René de la Torre y Cristina Gutiérrez denominaron “circuitos mass-mediáticos” donde se articula la variable glocal de la individualización con los procesos tecnológicos. Al respecto De la Torre comenta: “El fenómeno de la religiosidad a la carta está íntimamente asociado con la masificación mediática del consumo esotérico”8. Radio, televisión, internet y demás tecnología digital son los soportes preferidos del Spiritual.

Coaching espiritual

Este tipo de oferta religiosa o espiritual puede entenderse como una forma de acompañamiento pastoral pero sin la vigilancia ni la intromisión directa en la vida, es decir, sin la necesidad de “corregir” algo en la vida del sujeto. Esto no significa que en estos movimientos newagers se viva una utópica libertad, de hecho hay coerción discursiva y vigilancia, aunque más sutil como en cualquier organización, grupos y divisiones (piénsese en el espiritualismo kardecista original y el actual espiritualismo trinitario mariano en México).

Este tipo de oferta espiritual que invita a unir lo espiritual con lo funcional: “entrar en comunión con cada uno de los elementos, de una manera reflexiva pero también útil”; que te confronta con los poderes trascendentales pero con la oportunidad de dialogar: “pedirle permiso al bosque… a tu manera”, dándole así, al sujeto, importantes insumos emocionales, puede entenderse como un coaching espiritual. Si bien “coaching” recuerda al acompañamiento evangélico, la clave está en “espiritual”, en vez de “pastoral”, pues el proceso no está centrado en la guía o el experto, sino en el sujeto que a la carta puede definir su estilo y progreso de espiritualidad.

Este coaching espiritual no es exclusivo del New Age, ni tampoco surge exclusivamente ahí, pues como se ha mencionado es parte de los procesos de glocalización de la religión. Quien esto suscribe, recientemente mencionó en el programa radial Religiones del Mundo del grupo mexicano Radio Red, que grupos como la Iglesia Universal del Reino de Dios, originado en Brasil, con fachada pentecostal pero de contenido neo-mágico, también lo utilizan de una forma planificada y exitosa.9

Por último cabe reflexionar si esta forma individualizada de religión, cooperativa más que sumisa, y de crecimiento controlado por el sujeto, más que una terapia correctiva, apela también a necesidades espirituales dentro de otras corrientes religiosas. De hecho la “religión a la carta”, el mayor enemigo “posmoderno” de las iglesias ya es practicada en muchos sectores del catolicismo y el mundo evangélico, y, hay que aclarar, sin que haya mediado necesariamente una influencia newager, sino como una apropiación de la diversidad global en la fe local, en la fe individual.

¿Las iglesias tradicionales seguirán encerradas en su “ir contra corriente” creando brechas cada vez más grandes entre la institución y los creyentes, o podrán reflexionar sobre las necesidades contemporáneas de importantes sectores de su feligresía e idear juntos nuevos caminos de acompañamiento? Al momento, es un poco perturbador, pero todo parece indicar que la primera opción será la respuesta eclesiástica mayoritaria.

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  1. DIAZ-POLANCO, Héctor, Elogio de la diversidad, Siglo XXI, Buenos Aires, 2007.
  2. Aunque no por eso carecen de desigualdad.
  3. MATTELART, Armand, Historia de la utopía planetaria, Paidós, Barcelona, 2000.
  4. También se le conoce como “consejería” o procesos de “sanidad”: CABRERA, Víctor, Sanidad interior. Un acercamiento bíblico, Caribe, Editorial Mundo Hispano, Alabama, 2002
  5. ¿Estamos ya en la época en que “dogmático conservador” es un pleonasmo?
  6. BLOOM, Harold, La religión americana, Taurus-Santillana, México, 2009,pág. 194.
  7. TURNER, Víctor, El proceso ritual. Estructura y antiestructura, Taurus, Madrid, 1988.
  8. DE LA TORRE, René, “Circuitos mass-mediáticos de la oferta neo-esotérica: new age y neomagia popular en Guadalajara” en Alteridades, Universidad Autónoma Metropolitana – Iztapalapa, 2006, 39.
  9. Pare de Sufrir y los problemas no sólo financieros” en Religiones del Mundo, emisión del 17 de abril de 2012. Disponible en http://www.4shared.com/mp3/epAD68D6/Religiones_del_mundo_17_Abril_.html.

ACERCA DEL AUTOR
Raúl Méndez Yáñez es Antropólogo Social por la Universidad Autónoma Metropolitana, México, con estudios en el Seminario Teológico Presbiteriano. Actualmente ejerce como Profesor de Masculinidades en la Comunidad Teológica de México. Autor en diversos libros y revistas latinoamericanas de ensayos que versan sobre fenómeno religioso y consumo, teología y redes sociales, así como sobre la obra de Mary Douglas.
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