miércoles, marzo 07, 2012

El sexismo en los textos didácticos: una forma de discriminación

Gustavo Daniel Romero, Argentina

Un aporte para la producción de textos didácticos en educación cristiana (*)

Análisis de los textos didácticos

El análisis de los textos didácticos es parte de la tarea pastoral. El mismo vehiculiza la ideología de la sociedad dominante: valores, creencias e intereses, independientemente de la falsedad y veracidad de las ideas que la conforma.

Uno de los elementos falsos que contiene la ideología son los estereotipos, que son generalizaciones o imágenes falsas del mundo sociocultural que se encuentran implícitos en ella. Tienden a perdurar porque contienen elementos de verdad e inducen a las personas a difundirlos. Provocan discriminación en los diversos sujetos sociales y culturales, por ejemplo, culturas indígenas, negras y mujeres.

Por esta razón, el texto didáctico no es un producto neutral. Esto hace que sea importante analizar los intereses que hay detrás de la producción y lectura de este tipo de textos.

Es así que no se puede pretender producir textos exentos de una cosmovisión, sino unos que promuevan el espíritu crítico, que ayuden a interpretar la realidad. Liberador de estereotipos, cuidando, para ello, los personajes que utilizan y el lenguaje que transmiten; ofreciendo al/la estudiante referencias con las cuales identificarse.

Así, vemos que están presentes estereotipos y formas de discriminación hacia las familias pobres, cuando se evita cualquier forma de comparación crítica con las ricas. Con las madres, que son vistas como sólo quienes administran la casa, mientras que al padre se lo presenta como jefe, que trabaja con la responsabilidad de sostener la familia.

El amor aparece distorsionado en el ámbito familiar, pues es un deber, más que gratitud. El padre y la madre parecen seres asexuados. Así empobrecen su personalidad y acentúan el sexismo. Además, no hay lugar para el conflicto, pues el hogar se presenta como sitio de constante felicidad. No se percibe la relación entre familia y sociedad.

El pueblo indígena es discriminado al hacerlos aparecer como seres inferiores. Los materiales presentan una visión armónica de la sociedad.

Los textos escolares promueven el matrimonio y la maternidad como objetivos supremos para la realización personal. A la capacidad de proporcionar afecto como la principal virtud femenina. Que el bienestar psicológico de la familia depende de la mujer y que ella, como madre-esposa, debe sacrificarse por su familia.

La utilización de un lenguaje masculino en el que según el uso se incluye a ambos sexos, aparece muy frecuentemente por el uso del genérico plural, produciendo un detrimento de la presencia femenina.

Otra forma de discriminación es que los textos entienden por nacionalidad a la cultura dominante, la cual se busca imponer a otras culturas específicas. Sobrevaloran el trabajo intelectual respecto al manual.

Los textos no hacen comentarios sobre la situación económica y política de los países, impidiendo una visión crítica del país actual e histórico. La riqueza se atribuye a al suerte o al trabajo, no explicitando los mecanismos que la generan.

Otras formas de discriminación son la inconsciencia y falta de sensibilidad hacia personas o grupos específicos o el uso de palabras que refuerzan prejuicios. También por la ausencia de ciertas personas o grupos en los textos didácticos (discriminación por omisión).

El sexismo son todos aquellos procesos que limitan el desarrollo de las potencialidades integrales debido al sexo de cada persona. Es la discriminación relacionada con la pertenencia a un sexo determinado. Se perpetúa al aceptarse patrones conductuales como naturales, lógicos, permanentes y estables. Los medios de transmisión son la familia, la escuela, los medios de comunicación, la religión, las amistades, las estructuras políticas, las leyes, etc.

La mitad de la población –femenina- no está debidamente representada en los textos didácticos pues, siendo que la población mundial está dividida aproximadamente en la mitad de hombres y de mujeres.

Según mi experiencia, la influencia de los materiales, tanto como el apuntalamiento de los docentes, influye en la conducta hacia el otro sexo, como así aporta al cambio de actitudes de los educandos en la relación con el otro sexo. 

El lenguaje inclusivo

Lamentablemente, en los textos escolares no se utiliza lenguaje inclusivo, sino exclusivo para hombres, siendo que las corrientes teóricas más importantes de este siglo dicen, al respecto, que somos lenguaje y a través de él somos muchas otras cosas.

Afortunadamente, el español es una lengua riquísima que nos permite expresarnos sin sexismo, aún siguiendo al pie de la letra sus reglas actuales. Por ejemplo, para designar categorías que abarcan los dos géneros:

Se dice sexistamente Debería decirse
El hombre Humanidad
Los derechos del hombre Los derechos humanos
Los niños La infancia
El profesor El profesorado
El ciudadano común La ciudadanía
Los dominicanos El pueblo dominicano
Los artistas La comunidad artística
Los divorciados Las personas divorciadas
Los electores El electorado

Por nombrar a las personas y sus oficios:

Se dice sexistamente Debería decirse
La Thatcher y Reagan Thatcher y Reagan
Teresa Peralta, médico Teresa Peralta, médica
El jefe, Ana Ríos La jefa, Ana Ríos
La presidente La presidenta

Estereotipos en los cantos y poemas

Las canciones y poesías, a veces acompañadas por imágenes, así como los juegos folclóricos, son recursos de uso diario en educación infantil, la mayor parte de estos no escapan a las características de fondo detectadas en los recursos visuales, es decir, la imagen femenina, sea humana, tortuga, pata o gata, suele estar presente en las poesías, canciones y juegos folclóricos como huérfana, ama de casa, madre y viuda desvalida, es la única a quien se le asignan las labores domésticas. Si cuenta con atributos de belleza y juventud es admirada y elegida en matrimonio por algún galán, lo que parece suficiente p/su realización personal. Un ejemplo de recursos didácticos donde puede observarse estas características es: Manuelita la tortuga (canción) de María Elena Walsh:

Manuelita vivía en Pehuajó pero un día se marchó. Nadie supo bien por qué a París ella se fue un poquito caminando y otro poquitito a pie. Manuelita, Manuelita, Manuelita dónde vas con tu traje de malaquita y tu paso tan audaz.

Manuelita una vez se enamoró de un tortugo que pasó. Dijo: ¿Qué podré yo hacer? Vieja no me va a querer. En Europa y con paciencia me podrán embellecer.

En la tintorería de París la pintaron con barniz. La plancharon en francés del derecho y del revés. Le pusieron peluquita y botines en los pies.

Tantos años tardó en cruzar el mar que allí se volvió a arrugar y por eso regresó vieja como se marchó a buscar a su tortugo que la espera en Pehuajó.

Mi mamá me mima

MI MAMA ME MIMA, MI PAPA FUMA PIPA: oraciones triviales de textos escolares triviales con los que millones de niños y niñas de habla hispana en nuestro país y en el mundo entero aprenden no sólo a leer y escribir sino a ver como natural una realidad igualmente trivial: el sexismo, vale decir, la discriminación de la mujer frente al hombre. El sistema educativo y, en particular, los textos escolares, suelen ser portadores privilegiados de este virus.

Echemos una mirada a cualquier texto escolar latinoamericano y encontraremos muy probablemente que:

Tomasa amasa la masa mientras que Tomás se sienta a la mesa.
Lupe pela la papa mientras que Lupo patea la pelota.
Lola lava la loza mientras que Lolo lee.
La Ilíada Eva ve la uva mientras que Ivo ve a Eva.
La nena menea la melena mientras que El nene menea a la nena.
Tania tiene tenia mientras que Toni tiene tino.
Brenda borda la bata mientras que Boris bate la batería.
Malú se pone mala mientras que Milo no se amilana.
Camila come coles mientras que Camilo come lomo.
Roberta barre las ramas mientras que Roberto borra las rimas.
Soledad sala la salsa mientras que Saúl se asolea.
Quica se queda quieta mientras que Quico es un pequeñín inquieto.
Nela mira la telenovela mientras que Jairo lee el diario.
Teresa es chismosa mientras que Tirso es chistoso.
Silvia es suave mientras que Silvio es solvente.
La niña baña a su muñeca mientras que El niño se baña solo.
La muchacha enchufa la plancha mientras que El muchacho choca el coche.
Olga cuelga las algas mientras que Holger cabalga con holgura.
Doña Juana tiene un juanete mientras que Don Juan tiene una damajuana.
Juliana juega a la Pájara Pinta mientras que Julián juega al ajedrez.
Angela es una gemela ingenua mientras que Angel es un genio sui generis.
Rosa repasa la ropa en el ropero mientras que Ramiro reposa en la ribera.
Vera es una buena enfermera mientras que Pedro es un buen ingeniero.
Alina trabaja contenta en la cocina mientras que Alsino trabaja contento en la oficina.

¿Pura coincidencia? No. Parecen trabalenguas inofensivos, pero no lo son. Parecen simplones juegos de sílabas y letras, pero son mucho más que eso. Son primitivos reductos escolares en los que hace su nido el sexismo, disfrazando de natural y risible lo que no lo es, haciéndonos creer desde pequeños que las niñas son para la cocina y los niños para las cosas grandes.

Hagamos el ejercicio de intercambiar hombres y mujeres en cada oración, y veamos qué resulta. Sin duda, más de una situación nos parecerá ridícula y hasta absurda. Y, sin embargo, una sociedad más igualitaria sería definitivamente aquella en que, al menos de vez en cuando, fuese Lupo quien pela la papa y Lupe quien patea la pelota. 

Otras sugerencias

En otro orden de cosas, debería recomendarse la inclusión de contenidos no discriminatorios y de valoración de los pueblos indígenas en los textos educativos para que la sociedad nacional reconozca estos aportes e ir combatiendo la discriminación y el racismo y no como aparece ahora, donde se da información al educando señalando que los indígenas viven lejos de la civilización.

La actual política educativa descuida la atención técnica, metodológica y de contenido entre otros aspectos que le competen a la capacitación a los docentes, más aún en las zonas rurales, a las que muchos de éstos prefieren no ir o toman tal ubicación como una muestra de sanción.

Las universidades de las zonas del interior del país deben reorientar su currícula al desarrollo local, regional a través de la incorporación al medio laboral de sus egresados, o en el caso de los jóvenes que no puedan concluir sus estudios, elaborar paquetes de ayuda económica, garantizando así en algo su estabilidad académica.

Ahora bien y paradójicamente en Argentina la Ley Nº 24195 de 1993 relativa a la educación dispone, en su artículo 5, que la política en materia de educación debe respetar, entre otros, el principio de no discriminación en relación con los materiales didácticos.

El artículo 43 reconoce el derecho de los educandos a ser respetados en su libertad de conciencia y sus convicciones religiosas en el marco de la convivencia democrática.

El impacto de los textos en la niñez

Los niños y las niñas imitan los modelos observados, incluyendo los presentados en los libros de texto. El contacto con materiales sexistas puede aumentar este tipo de actitudes, especialmente a temprana edad. En cambio, el acceso a materiales que destacan la igualdad produce una disminución de actitudes sexistas.

Lo expresado fundamenta la inclusión de materiales igualitarios, los que aunados a una actitud en esa línea de los/as educadores/as, resultan elementos necesarios para fomentar el desarrollo de actitudes igualitarias en nuestros/as niños/as.

Para terminar, ilustro lo expresado con una anécdota que sirve como ejemplo:

La familia del Pastor norteamericano Liguett –misionero en Argentina de la Iglesia de los Discípulos de Cristo- se mudó al barrio del Bronx en la Ciudad de Nueva York, una barriada en que predomina claramente la población afroamericana.

El texto educativo transmitido a su pequeña hija hacía énfasis en la no discriminación racial.

Un día, el matrimonio pastoral, le pregunta a la pequeña cuantos niños y niñas blancos había en su curso. A lo que ella respondió que no había prestado atención pero que se iba a fijar y que al día siguiente iba a responderles.

Al día siguiente, al volver de la escuela los padres le volvieron a preguntar y ella les respondió: “¡Ah! Soy la única alumna de tez blanca de mi curso”.

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(*) Artículo publicado en la revista digital española Lupa Protestante y en el sitio-web del Consejo Unido de Educación Cristiana (CUEC).

ACERCA DEL AUTOR
Gustavo Daniel Romero es Licenciado en Administración, en Psicología (con honores) y Residente en Administración Hospitalaria de la Universidad de Buenos Aires. Licenciado en Teología de la Universidad Bíblica Latinoamericana y el Instituto Bíblico Buenos Aires. Con capacitación ministerial en el ISEDET y un Diplomado Superior en Organizaciones de la Sociedad Civil en la FLACSO, es miembro ad honorem del think tank "Fundación Esperanza" (área Economía), funcionario del BCRA y colaborador de "La Economía Online".
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