lunes, diciembre 19, 2011

Ciencia Social y Cristianismo

Luis Fernando Ortiz, México.

La revolución francesa marcó un suceso importante dentro de la manera en que el hombre concebía su entorno social concluyendo con lo siguiente: Existe un cambio permanente, un constante movimiento dentro de la sociedad. Ninguna estructura es para siempre; el rey por lo tanto no fue designado por Dios y entonces no es necesario pensar que si alguien se manifiesta en contra del monarca está estableciendo una rebelión contra Dios mismo.

Fue de ese modo que con la búsqueda de la explicación y forma de manejar el cambio social surgieron tres ideologías: El conservadurismo, el liberalismo y el marxismo. Estas tres formas de pensar trataban y establecían la forma de entender los diferentes procesos causales en el cambio que se suscitaba en la sociedad. Con sus obvias implicaciones políticas cada una de esas ideologías establecía la forma en que debería de conducirse la sociedad; el conservadurismo trataba de mantener regulado y bajo dominio cualquier intento de cambio, situación que hoy aun sobrevive. El liberalismo toleraba el cambio, aunque de forma no radical, sólo en manera y grado pasivo. Y el marxismo analizaba y favorecía el avance.

En ese ambiente fue que surgieron las diferentes ciencias sociales. Y aunque hoy hacemos hincapié en “Ciencias” hablando en plural, en realidad lo que actualmente conocemos como distintas disciplinas que tienen objetos de estudio y métodos particulares, diferentes unos de otros, en su origen fueron muy unidos, usando categorías y análisis unas de otras.

Estas ciencias sociales respondieron a la necesidad de los incipientes Estados-Nación de proveer políticas fundadas en la racionalidad que se pudieran aplicar en la realidad. La economía1, la sociología2 y la ciencia política3 fueron las primeras que respondieron y se fomentaron en dicha tarea. Aunque existieron muchas otras disciplinas propuestas, fueron esta tres la que se consolidaron como ejes de la explicación social.

Como Europa se consideraba el grado máximo de desarrollo civilizatorio y como era en ese lugar geográfico donde existía la mayor cantidad de datos, además de Estados-Nación bien establecidos, fue que allí se avocó todo el estudio de estas disciplinas. Posteriormente la antropología surgiría como una necesidad de estudiar el mundo no europeo, principalmente las colonias que en ese entonces tenían Inglaterra o Francia. Más tarde, surgirían los estudios orientales.

¿Cuál era el objetivo de estas ciencias sociales? Como mencioné, era explicar por medio de la razón el funcionamiento de la sociedad, transitando por un camino más profundo que las explicaciones simplistas que ofrecía la institución dominante por excelencia: la religión.

La religión no ofrecía una visión, ni entendimiento para las transformaciones sociales. Al contrario, esta se había transformado en un elemento importante del conservadurismo para evitar cualquier progreso o movimiento. Su interpretación de la realidad era que no existía ningún movimiento, y con ello defendía a las estructuras sociales dominantes que pretendían perpetuarse.

¿Cómo explicar que existieran tantas culturas, tan variadas, con tantas formas de pensar, relacionarse; y de expresar toda su esencia en el curso de la historia? La religión no ofrecía alternativa a eso, y por esa razón fue que se abandonaron las explicaciones mono causales y superficiales que ésta ofrecía. La facultad de teología que antes tuvo un peso importante dentro de la universidad medieval, ahora pasó a ser considerada con un rango menor, y en algunas universidades modernas hasta ha desaparecido del plan de estudios. Convirtiéndose solamente en presa de seminarios denominacionales que le pondrían un lente por el cual mirar, obviando otros aspectos importantes.

¿Cómo explicamos entonces que ahora sean pocos los investigadores sociales cristianos? A mi manera de ver esto se debe en parte a que nos cuesta concebir que haya un movimiento constante, que la estructura social no sea eterna. Esto nos causa conflicto a la hora de comparar nuestra lógica donde existe un mundo predeterminado donde al hombre sólo le toca cumplir un papel contemplativo, no participativo; con la otra lógica, donde el mundo está en un perpetuo cambio.

Existe también un choque entre aquellos que pretenden explicarlo todo por medio de la teología, y aquellos, que consideran que un buen análisis social debería basarse en un fuerte análisis apoyado de las ciencias sociales. En realidad creo, que esta pugna impide por un lado a la teología contemplar un aspecto importante: Dios creó al hombre, y este se reúne con otros hombres para compartir sus emociones, su tristeza; para producir los bienes que necesita y para defenderse de la naturaleza. No es necesario forzarlo todo, diciendo que existe un gobierno por causa de la pecaminosidad del hombre, que la desigualdad es fruto del pecado del hombre, etc.

Por otro lado a la ciencia social le hace falta reconocer que el hombre no es el hombre economicus racional, y que busca siempre maximizar sus beneficios; sino que es un hombre temeroso, que busca encontrar respuesta a sus preguntas y que lo hace cuando convive con otras personas.

En conclusión creo que teología y ciencia social se necesitan para mejorar sus análisis, para tratar de entender lo que quieren demostrar: Que hay hombres y que existe un Dios que quiere relacionarse con ellos. Dos análisis que deberían juntarse para ofrecer alternativas, y para entender el cambio.

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  1. En sus inicios la economía era denominada “Economía política” con su rasgo analítico que consideraba factores políticos y la existencia de clases sociales. En la segunda mitad del siglo XIX cortaría el apellido de “política” y solo seria Economía, cabe recalcar que el término en ingles para la disciplina económica es “Economics” con lo cual se trató (aun hoy día) de imitar el carácter científico de una ciencia exacta: La física (Physics).
  2. La sociología tuvo sus raíces en distintos reformadores sociales que veían la creciente desigualdad en la sociedad. Posteriormente sería que se integrarían a las universidades como disciplina académica.
  3. La ciencia política fue muy vinculada a la facultad de filosofía, hasta que fue creada una facultad específicamente para dicha disciplina. De esta manera el conocimiento social fue fragmentado.

ACERCA DEL AUTOR
Luis Fernando Ortíz es estudiante de Licenciatura en Economía en la Universidad Nacional Autónoma de México, con especial interés en temas como la economía política, la historia del pensamiento económico, el desarrollo económico y del capitalismo, y el subdesarrollo. Además participa en el ministerio universitario MIES UNAM.
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