jueves, marzo 31, 2011

Verdad y Ficción Bíblica

Jonathan Morales, Chile.

¿Existió realmente Adán y Eva, Job o Jonás?

Un momento.

¿Qué propósito tiene esa pregunta?

La revolución moderna en el estudio de los libros bíblicos, ha sostenido que algunos de los personajes del Antiguo Testamento no serían realmente hombres o mujeres que existieron en carne y hueso, sino más bien contextos o grupos socioculturales reflejados en una forma simbólica. Luego, simplificando las cosas, la enseñanza que podríamos implicar del relato en el que participan estos personajes, aplicaría a este grupo o contexto al que el autor quiso aludir en los primeros tiempos. Nuestra sensibilidad religiosa ha apuntado tradicionalmente a las consecuencias negativas de este cambio -desde la historia real a las historias simbólicas- como si la verdad estuviera exclusivamente del lado de la historia real efectivamente acontencida, y el error o una suerte de verdad de segunda categoría, en la imaginación literaria. En nuestra opinión, esta aparente oposición entre la realidad y la ficción no es más que ilusoria. Y en esta posición no estamos solos. La moderna historiografía ha atendido a la notable similitud entre "hacer historia", y "contar historias". De hecho, algunos idiomas y tal es el caso del inglés, aún conservan la complicidad etimológica entre la historia vivida (history) y la historia construída (story).

¿Pero cuál es la dificultad para aceptar que algunos personajes bíblicos no fueron reales, sino que son simbólicos? Sostenemos que al tratar esta problemática, será inevitable encontrarnos con aquellas expresiones eclesiales que tan fuertemente influenciaron el modo de hacer exégesis bíblica en nuestro continente a lo largo del siglo XX, y que aún en el XXI realizan significativas intervenciones en la reflexión teológica al interior de nuestras iglesias evangélicas. Nos referimos al Fundamentalismo radical y a su literalismo bíblico como método exegético. E. Lapierre ha definido el fundamentalismo como "el rechazo de la fe de ir al encuentro de la cultura".

En la cristiandad occidental, éste tuvo su primera intervención a finales del siglo XIX, como una respuesta simultánea a la teología liberal y a la teología neo-ortodoxa, con sus respectivos métodos histórico-crítico y existencial como herramientas de exégesis bíblica. Se hizo necesario que la iglesia salvaguardara "los fundamentos" de la ortodoxia cristiana, haciéndo trincheras ante la tentación de recluir a la religión en los "estrechos límites de la razón", o dar riendas sueltas a un descarrilado fideísmo. Si bien la totalidad del movimiento no revestía las características de un exacerbado celo doctrinal en sus comienzos (hasta 1920), su reaparición como reacción a la contracultura de los años 60's, y luego en la conformación de una inédita posición política denominada "Nueva Derecha Cristiana" o la "Mayoría moral de América", repercute con suma actualidad en la contingencia norteamericana -principalmente desde de la guerra de Irák- en lo tocante a una conservadora relación política-religión.

No abordaremos ahora la historia de este movimiento, cuya comprensión requiere de más tiempo, y un tratamiento delicado. Pero atendamos brevemente a sus principios en la interpretación bíblica, que -no olvidemos- es nuestra tema. Podemos decir que históricamente el fundamentalismo radical considera herética casi toda posibilidad de interpretación no literal. No obstante, como bien señala Juan Carlos Maccarone: 

"El pensamiento creyente siempre ha intentado superar esta estrechez -desde Filón de Alejandría, que admite la interpretación alegórica de la Escritura. El rechazo de la interpretación, sin duda, encuentra fundamento en la exageración de la alegoría; pero, la negación absoluta de la interpretación es la claudicación del pensamiento en el ámbito de la misma fe que, como ampliación del conocimiento de la verdad y la realidad, está llamada a interrogar al misterio mismo. San Agustín definía a la fe como una obediencia que interroga."

Sobre el literalismo bíblico, Samuel Almada agrega por otra parte, que esta suerte de congelamiento, clausura o determinación final del sentido del texto "vino y viene dada por la pretensión de algunos sectores de monopolizar el derecho a la interpretación de los mismos, y así ejercer un control sobre otros sectores y otras comunidades lectoras. Los fundamentalismos bíblicos, el literalismo, el concepto de inerrancia y otros tipos de lectura reduccionista o excluyente, reflejan dicha tendencia."

Según Paul Ricoeur, destacado filósofo y antopólogo francés del s. XX, "tras un relato de ficción hay siempre una experiencia verdadera que aspira a ser narrada, que grita por ser oída, pero en un nivel tan profundo que no se la ve."

Creemos que es una grave equivocación negar la historicidad de un personaje simbólico, por no cumplir con las características de una persona de carne y hueso. Estamos ante un desplazamiento de la verdad, pero jamás ante una supresión de la misma. El relato de un personaje simbólico, es un texto verdadero e histórico, en un sentido especial. Lo que pasa es que "al abrirnos a lo irreal, la ficción nos reconduce a lo esencial de lo real."

Por tanto ¿Cual es la historicidad de Adán y Eva, Job o Jonás?

La que se aprecia al ser parte de una historia muy concreta, la del pueblo de Israel, reservando su adoración a un único Dios, el creador de la naturaleza y el género humano. Él mismo Dios que no abandona al justo en su sufrimiento, y tiene compasión por los pecadores, para quienes provee salud sólo por gracia y por su maravilloso amor.

Referencias
  • ALMADA, Samuel. De la palabra al compromiso: Implicaciones de una lectura bíblica que toma partido. [en línea] Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana, Número 53 <http://www.clailatino.org/ribla/ribla53/de la palabra.html> [consulta: 02 mayo 2011].
  • CORRAL, Carlos (Ed.). Los fundamentalismo religiosos, hoy, en las relaciones internacionales. España, Universidad Pontifica Comillas, 1994.
  • MACCARONE, Juan Carlos. Ante el fundamentalismo. [en línea] Revista Criterio. Abril, 1996. <http://www.revistacriterio.com.ar/iglesia/ante-el-fundamentalismo> [consulta: 02 mayo 2011].
  • MARCHADOUR, Alain. Cuando la historia y la ficción de alían. En: Mora, Vicent. Jonás. Navarra, Editorial Verbo Divino, 1981.

ACERCA DEL AUTOR
Jonathan Morales es estudiante de Licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales (Derecho) de la Universidad de Chile. También ha cursado materias sobre Reforma y Protestantismo en el Seminario Teológico Presbiteriano de Chile. Actualmente colabora como miembro activo en el Grupo Bíblico Universitario de Chile (GBU-IFES).
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