jueves, enero 30, 2014

In Memoriam: Ian Graeme Barbour (1923-2013)

Por Manuel D. Morales
Director y fundador de RYPC

Pasado el 24 de Diciembre de 2013, se supo la lamentable noticia del fallecimiento de Iam Grame Barbour, uno de los científicos-teólogos más influyentes del siglo XX.

De madre anglicana y padre presbiteriano, Ian G. Barbour nace en Beijing en 1923. Obtiene su Ph.D. en física el año 1950 en la Universidad de Chicago, y su B.Div. en teología el año 1956 en la Universidad de Yale. Posteriormente, con la publicación de su libro Issues en Science and Religion en 1965, pasa a ser considerado como uno de los pioneros en establecer un diálogo integrador entre ciencia y religión. El año 1989 es invitado a las prestigiosas Gifford Lectures, resultando en la publicación de Religion in a Age of Science y Ethics in a Age of Technology. Todas sus contribuciones a estos temas interdisciplinarios le serán reconocidas en 1999, año en que se le otorga el Premio Templeton. Hasta su deceso, Barbour desempeñó labores como “Winifred and Atherton Bean Professor Emeritus” de Ciencia, Tecnología y Sociedad en el Carleton College, USA.

A lo largo de toda su trayectoria en estos temas Barbour se caracterizó por ser un pensador muy exhaustivo y enciclopédico, dedicado a estudiar todas y cada una de las opciones explicativas. No obstante, y sin ir en perjuicio de su enorme trabajo, dentro de sus aportes se destacan tres:

1. Modos para relacionar ciencia-religión. Barbour fue el primero en presentar las relaciones ciencia-religión de manera taxonómica, con el fin de distinguir las diferentes perspectivas. Para él, dichas relaciones pueden entenderse en términos de cuatro modos: conflicto, independencia, diálogo, e integración. Y precisamente este último es en el que Barbour se sentirá más cómodo, al abarcar temas altamente transdisciplinarios tales como la filosofía procesual y ética cristiana aplicada al uso de tecnologías científicas.

2. Metafísica procesual. Para Barbour, con fuerte influencia de Whitehead y Hartshorne, la filosofía (y teología) del proceso es la mejor alternativa que integra ciencia y religión. Aunque esto tiene un costo, ya que para él, el hecho de interpretar la realidad en clave procesual, en la que el tiempo y la interconexión de sucesos toma un papel protagónico, nos invita a replantear algunas de las tradicionales nociones teológicas. Tal es el caso de la omnipotencia divina, que a la luz de la kenosis, mas que ser una auto-limitación voluntaria, Barbour la concebía como una necesidad metafísica.

3. Modelos y realismo crítico. Para Barbour, existen notables similitudes entre ciencia y religión, debido a que ambos sistemas hacen uso de modelos para acercarse a la realidad. Dichos modelos serían analógicos -recurren a símbolos y metáforas para hacer posible la conceptualización-, extrapolables -contribuyen a la extensión de teorías científicas, o bien, interpretar aspectos de la experiencia religiosa no considerados en el marco originario-, y tentativos -plantean la tesis ontológica de que en el mundo existen entidades parecidas a las que se postulan en los modelos-. Con esto, Barbour se alínea con el realismo crítico, defendido por diversos científicos-teólogos contemporáneos.

Ian G. Barbour, un pensador que indudablemente deja un importante legado para las generaciones presentes y futuras, quienes vemos en el diálogo ciencia-religión un terreno fructífero para la reflexión académica en torno a las grandes preguntas del ser humano.

Material adicional:

     
    Nota importante: El objetivo de la sección de comentarios, es facilitar a los lectores un espacio para compartir sus propias opiniones. Por lo que, para garantizar una adecuada interacción, le pedimos encarecidamente que todo comentario lo realice dentro de un marco de respeto, se remita únicamente al tema publicado, y que no supere las 500 palabras. También recomendamos evitar una cantidad excesiva de comentarios en un solo tema, para así no "monopolizar" la discusión. Gracias de antemano.