miércoles, agosto 15, 2012

Economía, Sociedad y Cosmovisión Espiritual

Luis Fernando Ortíz

Definitivamente, la visión ingenua sobre el capitalismo debe ir a reposar en el museo de los mitos curiosos. Se desprende una importante tarea política e histórica para la izquierda, la única fuerza capaz de cuestionar las bases del capitalismo.1

La economía se ha vuelto recientemente un tema muy popular. La crisis del 2008 y su impacto —en distintos grados— en Europa, Estados Unidos, Asia y Latinoamérica, es decir, en todo el mundo ha llevado a los economistas a revisar sus fundamentos teóricos, que desde hace más de veinte años se volcaron hacia el pensamiento neo-clásico. Cosa bastante singular pues, justamente “revisar sus teorías” fue lo que hicieron los economistas al surgir la crisis de 1929 cuando no encontraron una respuesta a lo que estaba sucediendo. Hoy, existe una sensación de que algo debe cambiar en la forma en que se entienden los procesos económicos. De hecho, como una respuesta a esta insuficiencia, estudiantes de economía de Harvard expresaron no hace mucho tiempo su descontento, y levantándose en plena clase del profesor Gregory Mankiw2 abandonaron la plenaria que estaba en curso. Pero ésta no ha sido la primera manifestación de este tipo. Ya en numerosas ocasiones estudiantes de economía han hecho cosas similares3 pidiendo con ello un cambio en la forma de entender la economía.

Entre las muchas críticas que se le hace a la visión ortodoxa de la economía, es que parte de considerar a los seres humanos como seres aislados. Por ejemplo, si uno lee un manual de economía lo que encontrará es que todo apunta hacia las elecciones que hacen los individuos. Para esa visión, hay un conjunto de mercancías que tienen distintos precios entre los cuales el individuo debe elegir para realizar su mayor placer. No es cuestión de interés preocuparse como es que se relaciona con otros humanos, sólo se interesa por lo que el individuo hace.

En ésta ocasión trataré de dar una perspectiva sobre la relación existente entre la economía y lo social, considerando como afectan en la construcción de las cosmovisiones espirituales.

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Los seres humanos están biológicamente determinados. Tienen necesidades que proceden de su propia constitución biológica. De su cuerpo surge el hambre, indicando que se requieren calorías para continuar existiendo, así, deben satisfacer está necesidad o de lo contrario con el tiempo morirían, también a la par, son susceptibles ante los cambios del clima en que viven. El cuerpo desnudo no puede soportar el frio, ni tampoco estar expuesto por mucho tiempo al sol. Por tanto, proveerse de vestimenta adecuada ante una u otra situación climática es esencial, sea ésta de extremo calor o de frio intenso. Alimentación y vestimenta son ambas necesidades que deben satisfacerse para vivir.

Para realizar la satisfacción de estas necesidades es condición indispensable que los seres humanos trabajen en conjunto para lograr esos objetivos. El enfrentamiento primordial que tiene la humanidad es con las fuerzas de la naturaleza, de las cuales debe tomar lo necesario para seguir viviendo. Sin embargo, nunca se ha enfrentado un ser humano en solitario con la naturaleza, más bien en toda su historia ha trabajado de forma conjunta. Se ha reunido con otros humanos para obtener alimento, fabricar utensilios y realizar otras actividades. Todas ellas con el fin de mantener su existencia y reproducción. Es entonces que para la satisfacción de las distintas necesidades, los seres humanos requieren organizarse socialmente, pues sería casi imposible para uno sólo lograrlo. Y ésta organización constituye el núcleo que permite la reproducción de cualquier grupo humano, sea este pequeño o de muchos integrantes. Todos ellos deben de participar en la producción de los bienes necesarios para la subsistencia realizando distintas actividades. Si alguien no participara del trabajo inevitablemente tendría que morir.

La organización social humana ha pasado por diferentes formaciones4: la tribu, el clan, la nación etc. Todas ellas son formas en que los humanos se han organizado inconscientemente a través del tiempo para producir y distribuir lo que se obtiene de la naturaleza. Por lo cual, la economía y la sociedad van unidas de la mano. No se puede pensar en economía sin unirlo con lo social. De hecho, ambos se retroalimentan, lo económico necesita de lo social para funcionar; a la vez que lo social puede seguir existiendo gracias a lo económico.5

Pero la producción no sólo es de bienes, también se produce cultura, arte e ideas entre las cuales podemos incluir la cosmovisión espiritual del mundo. Esas creaciones corresponden no a necesidades físicas sino a necesidades que pueden ser mentales y espirituales. Los humanos son seres creativos e imaginativos que están en constante aprendizaje cuando entran en contacto con el medio que los rodea. El hombre que vive en la selva obtiene distintos puntos de vista de aquel que vive en el campo, al igual que la comunidad cazadora tiene distintas costumbres de la comunidad agrícola. De ahí es posible encontrar la senda a una comprensión de las distintas expresiones espirituales que han existido y que existen en el mundo. Un ejemplo de esto son aquellos pueblos donde la agricultura ha sido la forma de supervivencia. En la mayoría de ellos, la mujer ha tenido un papel importante en el desarrollo de esa actividad, surgiendo el culto a las diosas de la fertilidad como una consecuencia de la participación activa de la mujer en la agricultura.

Dependiendo la organización social de la producción, serán los distintos tipos de conciencia social reflejados en las relaciones jurídicas, las relaciones de propiedad o las cosmovisiones espirituales. Mientras la estructura vaya cambiando ira afectando a esta conciencia social. Se modificará la concepción espiritual del hombre en cuanto su entorno tanto natural y social se vaya modificando. Por lo tanto no es posible hacer una generalización de todas las épocas históricas en cuanto al origen y función social de la cosmovisión espiritual. Se debe estudiar la especificidad de cada periodo histórico así como la especificidad de cada cultura. En este sentido el cristianismo de la edad media es muy distinto al cristianismo contemporáneo, pues en ambos la organización social es distinta afectando la cosmovisión cristiana, pero también cualquier otra.6

Hacia una conclusión

El hombre es un ser social. Al estudiar su desenvolvimiento en sociedad se parcela en distintos campos de estudios: Política, Sociología, Economía etc. Pero al final de cuentas son líneas imaginarias en la mente del investigador que en la realidad no son tan claras ni visibles. Así, al tratar de responder la pregunta, ¿En qué manera se relaciona lo económico con la cosmovisión espiritual? Lo primero que uno podría pensar es en la reglamentación ética que proveen las creencias espirituales a cada tipo de sociedad en su conducción económica. Pero, al considerar que esas creencias son en parte originadas por la forma en que las sociedades se organizan para producir, la respuesta es mucho más compleja. Aquí apuntamos a una doble determinación, pues si bien, la producción material origina distintos tipos de conciencia social —y con ello distintos tipos de cosmovisiones espirituales—, esta conciencia social determina a su vez la producción material. En otras palabras, la organización social para la satisfacción de necesidades creara una forma específica de cosmovisión espiritual, y a su vez, ésta cosmovisión espiritual actuará sobre la organización social proveyendo de estatutos o reglas que deben regir en el proceso de producción.

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  1. NADAL, Alejandro, “Su apellido es ‘Crisis’”, en La Jornada, 18 de Julio de 2012, México, <http://www.jornada.unam.mx/2012/07/18/opinion/026a1eco> (Vi: 18 de Julio de 2012).
  2. Reconocido profesor de Economía en todo el mundo. Ha escrito libros que son utilizados como manuales de introducción a economía.
  3. Para un análisis más detallado sobre los casos de Francia, Inglaterra, Argentina y Chile, Véase: DEBROTT, Sánchez David, “Antecedentes sobre la enseñanza en economía” en <http://www.rebelion.org/docs/152206.pdf> (Vi; 20 de julio de 2012).
  4. Se utiliza la palabra formación para denotar que no hay un proceso lineal, es decir, que no todos tienen que llegar a la formación moderna del Estado-Nación. Por esa razón se considera coexisten hoy aún tribus con los grandes Estados, y que las primeras no tienen necesariamente que modificarse para llegar a los últimos.
  5. Se utiliza la noción de lo económico tratando de expresar todo lo relacionado con la producción material de bienes de una sociedad.
  6. En publicaciones posteriores se tratará de demostrar esta hipótesis.

 
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